¿Sufres titulitis?: descubre el camino hacia el éxito profesional con habilidades reales.
- ¿Tu despacho está lleno de diplomas, y tu carrera profesional sigue estancada?
- ¿Cansado de estar buscando tu próximo certificado para tu perfil de LinkedIn?
- ¿Descartado en las entrevistas de selección por estar sobre-cualificado?
- ¿No te contratan porque requieren una lista interminable de titulaciones?
Si esto te suena un poco, posiblemente estés sufriendo de titulitis sin saberlo.
¿La buena noticia?: es una enfermedad que se puede curar, y de paso acelerar tu carrera laboral y tus finanzas.
¿Te interesa?.
Aquí te cuento como hacerlo:
¿Qué es la titulitis?: Definición.
La definición oficial de «titulitis» según el Diccionario de la lengua española (DLE) de la Real Academia Española (RAE) es:
1. f. despect. coloq. Valoración desmesurada de los títulos y certificados de estudios como garantía de los conocimientos de alguien
¿Por qué es tan mala la titulitis?
La titulitis es tremendamente perjudicial porque confunde y mezcla dos términos que pueden ser muy dispares:
- Por un lado están las titulaciones oficiales
- Y por otro las habilidades reales
El problema aparece, cuando tomas las primeras, como garantía de las segundas.
Así, la titulitis pretende unir de forma perversa y bilateral ambas cosas:
- Tener un titulo, equivale a tener una habilidad real.
- No tener un titulo, equivale a no poseer una habilidad real.
El problema de esta simplificación errónea, es que muy a menudo no tiene que ver nada con la realidad.
De hecho, frecuentemente es falsa.
¿A cuanta gente has visto con un titulo, que son unos completos incompetentes en lo suyo?.
Para ponerte un ejemplo claro de esta unión errónea bilateral, me viene a la cabeza mi primer entrevista laboral en España.
Para el puesto de trabajo se requería hablar inglés a nivel proficiency/business.
Yo no tenía ningún titulo a este respecto, sin embargo hablo inglés a nivel nativo.
Una empresa que hubiera sufrido de titulitis no me hubiera contratado nunca.
Sin embargo, le dije al entrevistador que pese a que no tenía el título, podíamos realizar toda la entrevista en inglés.
Para divertirme un poco más (¿quien dice que las entrevistas de selección tienen que ser aburridas?), empecé a hablar inglés con acento, muy rápido, y usando palabras muy técnicas.
Al cabo de un minuto, el entrevistador, ya me había dicho que podíamos proseguir la entrevista en castellano.
Acabaron fichándome, y fue el principio de una exitosa carrera.
Al final lo que cuenta, es tener la habilidad real, no un título (muchos que lo tienen, tienen peor inglés que el mío).
Las empresas, y los profesionales que tienen esto claro, tienen una ventaja competitiva clara sobre el resto.
España: ¿Campeona de Europa de Titulitis?.
Cómo tristemente suele pasar, España suele destacar en temas en los que nadie querría destacar.
¿Los más golpeados por la crisis subprime de Europa?: fueron los españoles (récord hipotecario en el continente).
¿Los que están en los últimos puestos de conocimiento sobre productos financieros?: los españoles, como hizo patente el fraude de las acciones preferentes.
Pues la titulitis, también figura entre nuestras tristemente celebres meteduras de pata.
España figura como campeona de la Unión Europea en titulitis: 35% de titulados sobre cualificados para el puesto que desempeñan (= under-paid) VS. 21% media UE. (Fuente Eurostat 2024)
Es decir, líder destacada con 14 puntos porcentuales sobre la media europea.
Cuando escribo estas lineas, las Business Schools Españolas celebran un récord de ventas de sus Programas (+8-12% más que el curso anterior), mientras que a nivel global, el porcentaje de paro que obtienen los recién graduados MBA de las Business Schools de La IVY League, se han multiplicado por 4.
En otras palabras, mientras las empresas americanas ya han dejado de valorar (y contratar) a los MBA´s de prestigio como lo hacían antes, en España, los estudiantes hacen cola para pagar unos Programas que muy posiblemente no darán los frutos esperados.
La ecuación que tienen estos estudiantes en mente suele ser: Tengo un MBA = Tendré un buen trabajo y bien pagado.
Titulitis en pura acción, que se va a dar (probablemente) de bruces con la realidad laboral.
Y no me malinterpretes, yo también tengo un MBA de una prestigiosa Business School.
¿La diferencia clave?: yo lo obtuve ya hace varias décadas, cuando todavía ofrecía un valor diferencial importante.
Esa fue mi última titulación oficial, pese a seguir formándome continuamente.
¿Qué ha pasado?.
Lo que te contaba antes: estoy enfocado en conseguir habilidades reales y rentables, no conseguir títulos que colgar en la pared.
Muchos de los alumnos que tengo en mis Programas, ya tienen titulaciones en IESE, ESADE, Harvard, y MIT.
Ellos por lo menos, claramente ya han entendido esto.
Y los más avanzados de todos, ya han optado por esquivar de entrada, las formaciones en Business Schools tradicionales.
Case-Story: Cómo la titulitis costó 4.600 millones de dólares al LTCM
Hasta aquí hemos visto como la titulitis afecta a los profesionales, y a las empresas.
Pero los costes más elevados de la titulitis, se dan, cuando el publico inversor, usa los títulos ajenos para tomar decisiones económicas personales.
La quiebra del Fondo de Inversión Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998 es un ejemplo espectacular.
El fondo, fundado por expertos como Robert C. Merton y Myron Scholes (ganadores del Nobel de Economía por su modelo Black-Scholes), presumía de un equipo con doctorados de élite de Harvard y MIT, más John Meriwether (ex-Salomon Brothers)
Su «titulitis» extrema los llevó a confiar ciegamente en modelos matemáticos complejos de arbitraje, asumiendo que los spreads entre bonos soberanos convergerían siempre.
Apostaron miles de millones en posiciones apalancadas (hasta 30:1), convencidos de que sus Nobel y PhDs garantizaban infalibilidad, sin prever crisis como la rusa de 1998 que amplió los spreads históricos drásticamente.
En semanas, LTCM perdió 4.600 millones de dólares (equivalentes a ~8.000 millones de hoy), evaporando el 90% de su capital inicial de 2.500 millones recaudados de inversores institucionales.
La titulitis cegó al equipo (y a los inversores): priorizaron fórmulas teóricas sobre riesgos reales de liquidez y correlaciones extremas, rechazando advertencias prácticas por su pedigrí académico.
Solo un rescate federal de 3.600 millones, orquestado por la Fed con 14 bancos, evitó un contagio global.
Este caso demuestra cómo la sobrevaloración de Nobeles y títulos distrae de habilidades prácticas como gestión de riesgos reales, replicando la trampa de la titulitis en finanzas.
Mientras tanto, dos de los inversores más legendarios de todos los tiempos, Warren Buffett, y Charlie Munger, no tienen ningún título oficial cómo el CFA (Chartered Financial Analyst), que requieren la inmensa mayoría de los fondos de inversión para sus gestores.
Cómo demuestran sus asombrosas rentabilidades, no parece que hayan necesitado ningún título para ello.
Los grandes beneficios de ignorar la titulitis
Cómo ya debes intuir, los beneficios de ignorar la titulitis son muchos y grandes.
Aquí te dejo con algunos de los más importantes:
- No pierdes tiempo ni dinero en formaciones y títulos, que tendrán escasa utilidad practica o retorno económico.
- Te centras en conseguir exclusivamente, habilidades reales y rentables, que tienen un buen retorno.
- Descartas rápidamente a empresas y candidatos no adecuados
- Eres mucho más versátil y flexible que tu competencia.
A continuación y para que lo veas más claro, te explico un par de ejemplos impresionantes de cómo Warren Buffett y Charlie Munger, hicieron negocios geniales con personas que ignoraron la titulitis.
Case-Story Ignorando la titulitis:
De analfabeta a socia de Warren Buffett: Rose Blumkin
Rose Blumkin («Mrs. B»), era inmigrante rusa analfabeta que llegó a EE.UU. sin hablar inglés ni credenciales académicas, fundó Nebraska Furniture Mart en 1937 con solo 500 dólares prestados.
Ignorando la obsesión por títulos, aplicó su fórmula simple: «Vende barato y di la verdad».
Compraba al por mayor, ofrecía precios imbatibles y generó el mayor minorista de muebles de EE.UU., con 450.000 pies cuadrados de tienda.
Warren Buffett la compró en 1983 por 60 millones de dólares (90% de la empresa) en un acuerdo de una página, sin auditorías ni abogados, solo por su reputación y resultados reales.
A los 95 años, Rose, «jubilada» por su familia, abrió una tienda rival enfrente; Buffett la compró dos años después.
Murió a los 104 trabajando.
Buffett dijo:
«Put her up against the top graduates of the top business schools or chief executives of the Fortune 500 and, assuming an even start with the same resources, she’d run rings around them.»
– Warren Buffett (Carta Anual Berkshire 1983)
Case-Story Ignorando la titulitis:
Sin titulo universitario y con TDH, llegó a socio de Charlie Munger
Avi Mayer, un joven judío ortodoxo de 17 años con TDH leve (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), llamó a la puerta de Charlie Munger en 2005 en Hancock Park, Los Ángeles.
Le regaló una Biblia hebrea pensando que Munger era judío («Mi nombre suena germano-judío»), pero Munger bromeó: «No sé leer hebreo».
Avi y Munger desarrollaron una buena amistad.
Este le confesó a Munger su ansiedad por el TDH y su preocupación por no ir a la universidad: «Mis amigos van a la uni y yo no».
Esta fue la reacción de Munger:
«Avi never went to college. He has mild Attention Deficit Disorder, but a ferociously high I.Q.
He was worried about it and I said, ‘Avi, don’t worry about it. You don’t need college. You’re going to succeed mightily.»
– Charlie Munger (Redlands Forum (29 enero 2020), kingswell.io)
Así que Mayer decidió seguir aprendiendo en «La Universidad Munger» y olvidarse del título universitario.
En 2016 con la mentoría de Charlie Munger y una inversión inicial, Avi Mayer y su socio Reuven Gradon, fundaron Afton Properties.
A día de hoy la empresa tiene activos estimados en un valor alrededor de los 3.000 Millones de Dólares.
Avi sigue sin tener títulos colgados en su pared.
Mi propuesta formativa (Anti-Titulitis)
Siguiendo los pasos de Buffett y Munger (y de todos los ilustres empresarios multimillonarios con los que he tenido el placer de trabajar), mi formación sigue la misma filosofía.
Ofrezco conocimientos reales de alto valor añadido, pero ningún título oficial ni académico.
Así utilizo la titulitis para filtrar aspirantes y eliminar a aquellos que solo buscan un diploma más en la pared o en su perfil de LinkedIn.
Si estás interesado en aprender de verdad, aquí puedes empezar con mi Training Mensual.
Ejercicio: ahora es tu turno
Si te ha gustado mi artículo, no dudes en compartirlo con tu red.
Dime aquí en los comentarios, ¿qué relación tiene tu formación con la titulitis?
¿Sólo buscas programas con titulaciones oficiales y reglados, o más bien buscas programas prácticos que te ayuden a resolver tus problemas sin importarte los títulos?.
¿Alguna vez la titulitis te ha metido en algún problema?.
¿Conoces algún caso de alguien super-titulado que es un incompetente?
Estaré encantado de leerte. ¡Muchas gracias!.
BONUS: Si no tienes Titulitis, cuidado con la Titulofobia
Otra cosa que solemos hacer tristemente mal en España, es ir de un extremo, al opuesto.
Yo NO he dicho en mi artículo que cualquier formación que ofrezca un titulo oficial sea mala o se tenga que evitar. Para nada. Eso sería Titulofobia, y puede ser tan mala o más, que la titulitis.
Hay numerosos campos en los que no ton solo es deseable tener un titulo, sino que además es obligatorio.
- ¿Te gustaría volar en un avión pilotado por alguien que no tiene el titulo?.
- ¿O ser operado por alguien que no es cirujano?.
A mi, tampoco.
De igual manera que no se deben seleccionar formaciones «solo» por que den un titulo, tampoco se deben esquivar de entrada, porque lo ofrezcan.
Este discurso esta muy extendido hoy entre los influencers y creadores de contenido, que venden la historia de ¿para qué ir a estudiar?, si no sirve de nada.
Ni tanto, ni tan calvo.
Lo que tienes que hacer es entender bien el entorno profesional en que que te vas a tener que mover, y ser capaz de intuir qué formaciones te van a dar el máximo de valor añadido diferencial, con respecto a tus competidores.
A menudo es posible que tengas que combinar formación reglada tradicional, con otra que no lo sea ni de ningún titulo oficial.
En otras palabras: has de ser capaz de evaluar la ecuación coste-beneficio (o precio-valor), que mejores perspectivas y retornos potenciales te ofrezca.
Este es un ejercicio que me auto-impongo en cada uno de los Programas que diseño.
Pero solo cada aspirante, es el único que es responsable de hacer su propio análisis y tomar el curso de acción correspondiente.
Y recuerda: la gran dicotomía en el futuro de la formación, no será titulo SÍ o titulo NO.
Los grandes errores a evitar serán estos dos:
- No formarte/aprender nada y
- Formarte con Falsos Gurús (+info)
Para el resto de situaciones, este artículo debería servirte cómo una buena guía de partida.
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Fuentes: Eurostat (2024) Datos sobre la sobrecualificación laboral en España y la UE The Economist: "Why Young Graduates are Struggling to Find Jobs" (Enero 2025) Expansión: "España es el país europeo con más empleo sobrecualificado" (Abril 2025) WSJ: "The Untold Story of Charlie Munger's Final Years" (Novimebre 2025)
Buenos días José,
Hace años también entendí que el título de inglés no servía de nada, que lo verdaderamente importante era hablarlo y así lo he visto con cambios de empresas y procesos de trabajo.
Hace 5 años, una amiga con una prometedora carrera hizo un máster en ESADE, por el que pagó unos 60.000€. Yo estaba convencido de que le iba a servir, sin embargo, varios años después, no ha conseguido ningún ascenso ni cambiar de empresa, que es su objetivo.
Otro chico que conozco, que cursó el mismo máster, está en el paro y probablemente entrando en depresión. Supongo que la expectativa de pagar ese dinero, hace que su realidad sea especialmente dura.
Personalmente, hace años que terminé mi segunda carrera y desde entonces solo me he formado contigo. En las entrevistas nadie me pregunta por un MBA y suelo avanzar o me seleccionan.
Recientemente una amiga, que tiene dos Masters, me comentó que en las entrevistas no le ofrecían más dinero y que estaba mirando para hacer un tercero… le recomendé que mejorara su inglés, que está lejos de ser bueno y de momento me ha hecho caso.
Este último caso es un perfecto ejemplo de la falta de análisis de las personas:
«No me ofrecen más dinero, será que me falta otro máster»
Creo que no tiene ningún sentido y probablemente tendría que preguntarse:
«¿Estoy dirigiéndome a las empresas que tienen capacidad de pagarme más?»
«¿O será el puesto de trabajo?»
«¿Y si averiguo qué tienen esos perfiles que contratan y pagan que no tengo yo?»
«¿Y si pregunto durante los procesos de selección para al menos obtener feedback?»
«¿Y si antes de adentrarme en los procesos, pregunto por el rango salarial para no perder mi tiempo?»
Supongo que es lo que tiene entrenar mucho con el Sr Miyagi 😉
Muchas gracias por seguir arrojando luz, Pura Vida!
Javier M.
Supera la titulitis y acelera tu carrera
¡Muchas gracias Javier por tu excelente comentario y por tus numerosas y valiosas aportaciones personales!.
Coincido al 100% que muy a menudo «la solución vale para todo» para resolver cualquier problema que la gente usa, es obtener otro título (de lo que sea).
Cómo tú bien dices, un análisis exhaustivo de la situación de cada uno, normalmente amerita otro tipo de solución mucho más efectiva (aunque esta no termine con un nuevo diploma colgado en la pared).
Parecido a la situación que tú comentas, pasar con facilidad y avanzar en muchos procesos senior de trabajo sin tener que profundizar en credenciales, a mi me pasa lo mismo cuando entablo conversaciones informales con empresarios y directivos, ya sea en una cena entre amigos, o en la recogida del colegio.
Al cabo de poco de empezar a hablar, empiezas a ver en sus caras ese gesto de «Guau!, y este tipo de donde sale?».
La capacidad práctica y las altas habilidades en campos difíciles para la mayoría, siempre son visibles y reconocibles para los más exitosos, que casualmente, son a los que te interesa impresionar.
Con tu trayectoria, tú eres el perfecto ejemplo de lo que estamos hablando.
Toda la formación que has hecho conmigo, no ha colgado ningún nuevo diploma oficial en tu pared, pero te ha convertido en unos de los jóvenes directivos mejor valorados, y mejor pagados (TOP 1% del país).
Todo ello, no hubiera sido posible, si tu foco hubiera estado puesto en obtener títulos, en lugar de adquirir habilidades de generación de valor masivo.
¡Un fuerte abrazo y a seguir así Daniel San!.
Cómo bien dijo el Señor Miyagi, «Cinturón solo servir para sujetar pantalones». 😉
¡Hola José!
¿Disfrutando mucho del día del trabajador, no? 😉
Es muy útil revisar el tema de formación de forma anual, ya que sirve tanto para volver a encarrilar enfoques aplicables al presente, como para revisar el progreso ya realizado al seleccionar maestros, programas y libros.
Yo este año aposté por una escuela de negocios, un programa de tres meses, con la intención de abordar tanto aprendizajes pendientes como para explorar caminos nuevos. Una inversión en mi.
Es curioso, ya que yo no tengo estudios de negocios. Estudié ingeniería. Muy larga, muy amplia, y un retorno muy difuso en el corto plazo. Y además, saliendo en 2010, y queriendo ya cambiar de sector.
De alguna manera, he transitado mi vida profesional sin tener estudios reglados aplicables. Siempre he trabajado en posiciones poco o nada relacionadas con mis estudios previos. Además, en toda mi carrera profesional, siempre ha estado presente la moda del «do it yourself» = el aprender por ti mismo y salir a comerte el mundo sin estudios.
En mi caso, es en la segunda parte de la ecuación donde creo que mis resultados no equivalen a la descripción 🙂
Gracias a aprender contigo estos años, he seguido aprendiendo por mi cuenta diferentes habilidades. La gran diferencia ha sido el haber aprendido a diferenciar mejor dónde, cómo y por qué invertir mi tiempo, dinero y esfuerzo, en una formación o actividad concretas.
En el caso de la escuela de negocios, con el programa que ahora ya finaliza, quería cerrar una etapa. Independientemente de mis pasos siguientes, quería validar mi experiencia profesional anterior en negocios con una formación aplicada, y comparar mis aprendizajes previos con un marco de referencia. Es gracioso, pero ¡me gustaba la idea de conseguir un diploma después de tantas experiencias! Me servía como envoltorio y repaso final a un producto ya diseñado, a una etapa. Quizás ahora, ¡pasaré de la fase de I+D, a la fase de ventas! 🙂
He visto que muchas de mis decisiones y estrategias anteriores ya iban muy bien encaminadas. Y cabe decir que han habido resultados, incluso millonarios, por el camino. Además, al finalizar este programa, he cogido seguridad y me he formado en conceptos pendientes.
Y lo más importante, que también era la intención de este periodo formativo, he definido mejor algunos puntos dónde debería mejorar. Hay algunos aspectos personales en los que no se si he tocado techo, tendré que trabajar en ellos y cabrá ver la evolución futura.
En cualquier caso,
¡Muchas gracias!
Supera la titulitis y acelera tu carrera
¡Muchas gracias Ferran por tu comentario, por tu excelente ejercicio de auto-análisis, y por compartirlo con todos los Alumni!.
He celebrado el día del trabajo yendo a hacer surf,como no podía ser de otra manera. De hecho, ya hace muchos años que a ir hacer surf lo llamo, «ir a la oficina».
Espero que tú también hayas podido celebrar el día.
Me identifico con muchos aspectos de tú relato (cómo haber estudiado ingeniería, y nunca trabajar de ingeniero), además de «auto-aprender» en muchos campos nuevos, de la mano de profesionales con una súper experiencia practica en los mismos (no teóricos, ni académicos).
Yo también tengo diplomas colgados (en las paredes de casa de mis padres), de los cuales estoy muy orgulloso y contento, y a su vez, también he aprendido muchas cosas muy valiosas, de las cuales no hay ninguna prueba tangible de «haber cursado», pero cuyos resultados prácticos han sido inconmensurables.
A mi forma de ver, el título debe ser visto como la guinda en el pastel, pero lo que cuenta es el pastel.
Si la formación es buena y rentable, me da igual que venga o no con titulo. Si viene, pues que bien, nice perk!.
Pero lo que nunca hago es pensar en qué pastel voy a comprar y comerme próximamente, utilizando el criterio de si lleva guinda o no en él.
¡Un fuerte abrazo y Pura Vida!.
Hola José,
Gracias por compartir y disculpa la tardanza. Yo como mucho mucho podría decir que por las mañanas voy a hacer surf a la oficina, pequeño detalle, y será en cualquier caso una referencia útil al solecito y la buena vida! 😉
¡Saludos!
¡Hola Jose!
¿Cuántas personas obtienen un MBA en las 10 mejores escuelas de negocios del mundo? Digamos que 500 al año. En diez años tendríamos 5000 personas. ¿De esas 5000 cuántas acabarán dirigiendo una empresa del Fortune 500?
¿Significa esto que esa formación es una porquería? NO, esa formación es con certeza cojonuda; pero se requiere algo más para aparecer en la lista Forbes. Tener un título no te da derecho a nada. Solo es indicativo de que has hecho una formación.
Hay gente que solo sirve para meter y no para sacar, y aunque llenes tu cerebro de conocimientos y tu pared de títulos, si no tienes la sabiduría para poner en práctica lo aprendido no va a servir de nada.
Ahora mi experiencia personal. Yo obtuve mi MBA en el 2020 en la URV. Fueron dos años bastante duros aunque en general estoy contento de haberlo hecho. Debo matizar, en algunas asignaturas las expectativas fueron sobradamente superadas, profesores de alto nivel con experiencia en las mejores empresas del mundo explicando casos reales, como resolvieron problemas gordos o tuvieron éxito en diferentes circunstancias; emprendedores que crearon su propia empresa y la han hecho crecer; auténticos cracks de los que aprender muchísimo y que daba gusto escuchar. Sin embargo, en otras no se cumplieron en absoluto, cosas demasiado académicas con profesores sin experiencia real fura del circuito educativo. La cosa empeoró con la pandemia ya que no estaban preparados para dar las clases online y todo fue bastante caótico.
No he ido a recoger el título. He puesto varias cosas en práctica que han dado resultados espectaculares y al final crearon una posición para mi con un aumento salarial sustancial.
Gracias por todo Jose!
Supera la titulitis y acelera tu carrera
¡Gracias Marcos por tu comentario y por compartir tu experiencia personal!.
Para aportar valor a tu comentario, señalar que el número de graduados en Programas MBA (Full-Time, Part-Time, Executive MBA, y Global) en las TOP 10 Business Schools del Mundo es de más de 8.000 al año.
Esto es debido a que el sistema americano funciona a escala industrial con una división de Clusters y Cohorts.
Esto permite a Business Schools como Wharton, Harvard, Columbia o INSEAD licenciar a unos 1.000 MBAs al año.
Si multiplicas esto por 10 años, la cifra se va a más de 80.000 titulados.
Simplemente quería corregir este matiz porque:
A- Un buen inversor siempre presta atención a los números fácilmente comprobables en cualquier ámbito de razonamiento (los comprueba y verifica, en lugar de suponerlos), y
B- El cambio de casi 2 ordenes de magnitud en la cifra, de unos pocos cientos a casi 10.000 por año, hace todavía más patente el pequeño porcentaje que puede acabar dirigiendo una empresa del Fortune 500.
Según las estadísticas actuales cuando escribo esto aprox. el 22% de las Fortune 500 (unas 110) tienen un CEO que es un MBA/BA egresado de estas TOP 10 BS.
Todo ello, me ayuda a repetir algo que llevo diciendo mucho tiempo y que el mismísimo Ben Graham pudo comprobar tras décadas de impartir el mejor Programa de formación para inversores del Mundo:
Y es por ello, que desde el inicio de la creación de JC ExEd, he puesto especial énfasis en este apartado.
Cómo de costumbre, el camino fácil, y tremendamente rentable, es el opuesto. Crear estudiantes titulados en masa que paguen, más allá de los resultados que obtengan a posteriori.
¡Un fuerte abrazo!
¡Muchas gracias por la aclaración!
Por curiosidad, he consultado cuál es porcentaje de mil millonarios (billionaires) con un MBA. No he encontrado ninguna fuente realmente fiable, pero todo parece indicar que alrededor de un 20% de los mil millonarios tienen un MBA.
Ahora bien, si pensamos un poco veremos que una fracción significativa de los billionaires lo son por herencia así que es lógico que tu padre te pague un MBA en alguna universidad de la Ivy League. De los billionaries hechos así mismos una gran parte fundó una empresa y la hizo crecer; sólo después de ser multi millonarios estudiaron el MBA.
La conclusión es lógica, si quieres ser mil millonario no estudies un MBA, jajaja 😉
Supera la titulitis y acelera tu carrera
Gracias Marcos por tu aportación y por tu sentido del humor 😉
No obstante lo que busca mi articulo es hacer pensar de forma profunda y correcta a cada lector de forma individual sobre el tema de su propia formación.
No me gustan nada las fórmulas simplistas y erróneas que tanto oigo repetir estos días:
A) Con un MBA de una buena Business School tienes el futuro asegurado,
o bien su opuesto…
B) Con la IA y cómo va a cambiar el Mundo, ¿para qué sirve estudiar (lo que sea)?
Phil Knight cursó su MBA en Stanford siendo su familia de clase media.
El ensayo que este escribió en segundo año para la clase de emprendimiento del Profesor Frank Shallenberger, fue el origen de NIKE, y el resto es historia.
Por otro lado, Amancio Ortega (Inditex/Zara), provenía de una familia muy humilde y dejo el colegio/estudios a los 14 años para empezar a trabajar como repartidor y ayudar con su sueldo a la economía familiar.
En definitiva: la mejor opción para labrarte un futuro prometedor, es hacer un análisis completo y profundo (multi-variable) sobre las opciones que puedes seguir y tus probabilidades de éxito de las mismas.
La gente que siga utilizando fórmulas simplistas, obsoletas y erróneas, tiene todas las probabilidades en su contra (ahora más que nunca).
No hay una opción buena para todos. Hay una opción óptima para cada uno.
Y es en el mejor interés de cada uno, trabajar para encontrarla y llevarla cabo.
Pero este proceso cuesta y no es fácil, ni obvio.
Cuando antes se asuma esto, mejor.
¡Un abrazo!.
He de reconocer que yo también fui durante mucho tiempo de las de la “titulitis”.
No sé si porque era algo con lo que nos educaron, porque la sociedad te empuja a ello y actúas de forma bastante inconsciente, o quizá también por ser mujer.
Porque es cierto que muchas mujeres tendemos a pensar que necesitamos “algo más” de formación para asumir determinados puestos. Nunca parece suficiente. Nunca sentimos que sabemos lo bastante. Y por eso, en muchos casos, vivimos en una formación permanente.
Pero hace dos o tres años me di cuenta de algo importante.
La formación reglada podía aportarme contactos, experiencias, acceso a otros foros y ciertas credenciales. Pero, en mi caso, ya no sentía que fuera a aportarme muchos más conceptos o habilidades realmente diferenciales.
Además, los temas que empezaban a interesarme y que de verdad me estaban ayudando profesionalmente no estaban concentrados en un MBA, un máster o un programa cerrado.
Me interesaban cosas muy distintas entre sí: marketing digital, inversión, filosofía, modelos de negocio,…
Y empecé a darme cuenta de que leer y aprender de forma más libre sobre todos esos temas me aportaba mucho más a mi trabajo que seguir acumulando títulos.
Pero llegó un momento en que me di cuenta de que mi tiempo era limitado, mi formación alta y entonces debía filtrar muy bien qué necesitaba aprender, de quién, para qué y cómo lo conectaba con mis objetivos de vida.
Supera la titulitis y acelera tu carrera
¡Muchas gracias Marina por tu excelente comentario y tu aportación personal a toda la Comunidad de Alumni!.
Tu historia personal, muestra de manera muy clara el viaje personal de muchos a través de los años, con respecto a la formación.
Sería genial tenerlo todo tan claro desde un inicio, pero la realidad es que la gran mayoría debemos ir ajustando nuestro camino y reevaluándolo a medida que avanzamos.
Lo importante es acabar llegando a las conclusiones y actitudes correctas, aun cuando ello signifique «romper» con creencias base que nos habían sido inculcadas de manera reiterada por distintos entornos (personal, profesional,etc.).
Es por ello que siempre remarco la importancia de definir bien los objetivos, para a posteriori poder medir los resultados obtenidos con respecto a la formación en la que invertimos (nos acercamos? nos alejamos? nos mantenemos estancados?).
Al final, la formación debe de ser una herramienta más al servicio de la consecución de los objetivos marcados.
Cuando esto queda claro, las etiquetas standard (reglada, no reglada, con titulo, MBA, etc..) pierden su sentido.
Solo quedan formaciones útiles e inútiles.
¡Un abrazo!.