París: cómo convertirse en un “parisien” sin morir en el intento ni arruinarse

Vive sin trabajar en Paris

Una de las ventajas de haberme jubilado muy joven gracias al método que diseñé y he hecho público, es que puedo permitirme el capricho de vivir en los mejores lugares del mundo, y debo admitir que París es uno de mis puntos favoritos de todo el planeta.

Fue el primer destino internacional que conservo en mis recuerdos cuando solo era un niño, y he retornado a él en numerosas ocasiones de mi vida.

Los 28,9 millones de turistas que la visitan al año la convierten en la primera ciudad turística del mundo. Ello ha originado una industria gigante diseñada para convertir a esta preciosa capital en un recorrido frenético de cosas por ver y hacer, que aleja así al atareado turista, de un disfrute más sosegado de París.

En este post, intentaré compartir contigo cómo vivo mi vida y qué estrategias utilizo cuando estoy en una de las ciudades más fascinantes y seductoras del planeta.

No obstante recuerda, que la forma de viajar, y sobre todo de vivir, es algo muy personal de cada uno. Mi forma de hacerlo, no pretende ser mejor (ni peor) que la de nadie, ni tampoco pretendo crear aquí una guía exhaustiva de París. Simplemente te ofrezco mi enfoque personal y algunas de mis experiencias favoritas, para que aproveches lo que te parezca interesante.

Por último, y antes de empezar, recuerda que al final del post, he incluido un par de regalos exclusivos y gratuitos, que harán que tu vida y tus viajes sean mucho más emocionantes y agradables. ¡Espero que te gusten!.

Y ahora sin más dilación, empezamos el viaje…

Música Maestro!

París (y Francia) gozan de una riqueza musical impresionante. Siempre es mejor disfrutar la vida acompañado por una buena banda sonora. Cada una de estas canciones tiene asociada buenos momentos atados a París, así que he pensado incluir esta playlist por si te apeteciera escucharla mientras lees el post. 

Factor G y la estrategia del tiempo

El Factor G de París con respecto a Madrid, es de 0,68.

Eso significa que vivir allí te costará de media aproximadamente un 47% más que en Madrid. O lo que es lo mismo, que habrás perdido el 32% del poder adquisitivo de tus ahorros si te mudas a vivir allí.

En cualquier caso, la estrategia principal para disfrutar de París, es pasar el máximo tiempo posible en destino, por lo tanto es preferible pasar dos semanas con un presupuesto 50, que una semana con presupuesto 100.

París, como casi todas la cosas buenas de la vida, requiere un tiempo para poderlas apreciar. Así que cuanto más tiempo puedas pasar allí, mejor.

Además de la duración de la estancia, también es vital, escoger en qué momento se realiza la visita.

Con 300 días de lluvia al año, mi elección personal para visitar París son los meses de Julio y Agosto, con temperaturas cálidas la mayor parte del tiempo, y la mínima probabilidad de lluvias. Y aunque en Agosto, se recibe el pico de turistas anual, se compensa con creces con la vida al aire libre que organizan los parisinos y el ambiente festivo que se respira por doquier.

En Agosto, París es una fiesta, y te enseñaré mis pequeños trucos para librarte de las aglomeraciones de turistas.

Dormir y cocinar

Donde va a ir una parte sustancial de tu presupuesto, es en el alojamiento y en alimentación. Así que estos dos factores son objeto de estudio detallado, si quieres aumentar tu disfrute de la ciudad.

Si estas pagando una costosa hipoteca o un alquiler, ¿Por qué no evitar duplicar gastos, intercambiando piso con alguien que quiera visitar tu ciudad actual?. Es un trato que os puede interesar a los dos, y vale la pena mirar la opción.

He aquí alguno de los muchos sitios donde puedes buscar para realizar un intercambio de vivienda.

 Otra alternativa, es alquilar un apartamento aquí, o en otras webs parecidas. Los precios son mucho más competitivos que los de un hotel medio, además de contar con la ventaja de poder sentirte como en casa. En este campo, la antelación juega un papel esencial: cuanto antes reserves, mejores precios obtendrás y podrás escoger entre un abanico más grande de opciones.

Con respecto a la comida, París es uno de los destinos gastronómicos por excelencia del mundo.

Se puede comer muy bien pagando mucho, o muy mal, también pagando un precio elevado. La gracia está en comer bien a un precio razonable.

Una de las reglas que sigo ineludiblemente cuando viajo, es intentar comer lo máximo de sano posible y cocinar como base del día a día (piensa que yo vivo así todo el año, e ir de restaurantes está bien para un rato, pero no para cada día de los próximos 50 años de mi vida)

Empieza por el desayuno. Este es uno de los encantos que se pierden la mayoría de los turistas. Ir a comprar el desayuno por la mañana es una delicia: acercarse a la boulangerie, y encargar la baguette crujiente del día, o sus panes tradition, o una vienoisse au chocolat, por no hablar de los croissants beurre, y las tartaletas de  frutas. Todo un lujo para los sentidos.

Para las compras mayores te recomiendo los mercados, que se organizan según los días de la semana, en distintos puntos de París. Mi mercado favorito, es el de Saxe- Breteuil, donde realizo las compras los jueves y los sábados por la mañana, deleitado por unas vistas panorámicas de la Tour Eiffel. Aquí encontraras la información de todos los mercados de París así como los días de la semana y horarios en los que operan.

Para tus compras gourmet te recomiendo visitar La Grande Epicerie de Paris, donde podrás encontrar los mejores productos de todos los continentes del planeta, en una presentación sin igual. El Rincón del Gourmet del Corte Inglés, o Dean & DeLuca de New York, parecen simples aprendices frente a la exuberancia y estilo de la Epicerie.

Si eres amante de los quesos, mi recomendación es la tienda de Quattrehomme , en el VII distrito.

A mi particularmente me chifla el chocolate, y en París podrás encontrar a los mejores Ouvrateurs Chocolatiers de Francia. Los hay para todos los gustos y colores. Te recomiendo que pruebes todos los que puedas y hagas tu elección personal. En mi ranking privado, la más alta posición está reservada para Patrick Roger. Soy cliente habitual de su fantástica tienda del Boulevard Saint-Germain.

Finalmente, y para los amantes del helado, he reservado el salón de Berthillon, para el final dulce. Allí puedes ver cómo se vende helado, como si se tratara de una joyería. Todo un espectáculo para los sentidos.

El capítulo de restaurantes, merece un capítulo aparte por sí mismo.

Restaurantes

París es sin duda una de las capitales gastronómicas del mundo.

La cantidad de restaurantes para elegir y degustar, supera la capacidad personal de cualquiera.

En TripAdvisor la lista cubre 10.200 locales: si comieras en uno de ellos cada día, ¡necesitarías casi 28 años de tu vida para recorrerlos todos!

Por lo tanto aquí te expongo las estrategias que sigo para seleccionar restaurantes con una buena relación calidad/precio.

La primera se basa en preguntar a hombres de negocios y oficinistas que trabajan en París a la hora del almuerzo dónde van a comer más a menudo: el oficinista promedio, no irá a arruinarse 5 veces por semana para comer relativamente bien, por lo tanto es alguien que ha hecho el estudio de mercado previamente por ti. Cuando varios encuestados concuerdan en la recomendación, la probabilidad de comer bien a un precio razonable, se hace mayor.

La segunda es preguntar a los dueños de las paradas de los mercados que te gusten, a qué restaurantes irían a comer. Ellos saben qué restaurantes les compran su mejor género y a menudo el precio medio por persona.

Adicionalmente a estas dos estrategias, intento evitar los restaurantes frecuentados por turistas emplazados delante de las atracciones más concurridas y en las que no predomina el francés cómo idioma de las conversaciones que se escuchan.

De esta manera he descubierto pequeñas joyas como:

· A la Petite Chaise, que se precia de ser el restaurante más antiguo de París (1680) y donde François Mediterrand tenía su cuartel base durante su época de estudiante.

· Au Petite Riche, en el distrito de la Opera, donde se puede degustar su excelente Tête de Veau.

· Chez Graff, que es un diminuto y romántico local situado en el barrio más chic de París.

· La Creperie Josselin, en Montparnasse, donde podrás disfrutar de las mejores crepes de la ciudad, acompañadas por un buen vaso helado de sidra.

·Le Marcab, una pequeña joya que encontré por casualidad en uno de mis habituales paseos sin rumbo por la ciudad, que combina un ambiente de diseño con un servicio y calidad sorprendentes en relación al precio pagado.

·Au Franc Pinot, especialmente indicado para saborear sus tablas de quesos maridadas con vinos locales en la Ia Île Saint-Louis.

·Chez Lena et Mimile, en el barrio latino, ofrece una carta sin pretensiones y una estampa romántica y tranquila, alejado de los locales “caza-turistas” de la Rue Mouffetard.

Adicionalmente, hace tiempo, descubrí la historia de un expatriado americano que hace más de una década que vive en París, probando, listando y catalogando todos los sitios donde comer en París en su blog (y además vive de ello). Se trata de David Lebovitz. Su completa guía te puede ser de utilidad.

Si no se repara en gastos, París te ofrecerá los mejores restaurantes que puedas imaginar, y los podrás encontrar fácilmente en cualquier guía reputada, por sus estrellas y por sus precios estratosféricos.

El uso del tiempo : apreciando París, poco pero bien hecho

Pienso, que uno de los secretos más importantes para poder disfrutar de París, es poder dedicar tiempo para apreciar las cosas. Así que te recomiendo que en tu agenda, no marques más de una cosa por día para hacer (máximo dos). Otra opción también muy recomendable es ir sin agenda: realiza la actividad que quieras, y cuando hayas terminado, si queda tiempo, decide qué vas a hacer luego.

Es habitual ver a los turistas correr por el Louvre, para después comer junto a la Tour Eiffel, y realizar sus compras en las Lafayette, el mismo día. Una agenda sobrecargada es la mejor manera de perderse muchas cosas de París (y lo que la mayoría de la gente hace). Aunque tengas poco tiempo, haz pocas cosas, pero dale la oportunidad a la ciudad de que penetre dentro de ti, y de que puedas apreciar esos detalles que hacen única a Paris, y que el turista-cámara-en-mano, se pierde sistemáticamente.

Perderse para encontrarse

Paradójicamente, lo que realmente amo de esta ciudad, aparece  cuando descubro cosas que me gustan por pura casualidad, y por el método de prueba y error. Si hago esta lista de cosas que me gustan de París, parte de su valor reside en que he llegado a ellas sin ningún tipo de ayuda externa. No sabe igual aquella plaza secreta que descubres en París un día perdiéndote por sus calles, que si te la hubieran recomendado en una guía de viajes. Es por ello que te animo a perderte por París (preferiblemente a pie), para descubrir lugares inesperados, y sensaciones desconocidas. Usa calzado cómodo, y lleva siempre contigo unos billetes de Metro. Eso es todo el equipo necesario.

Dicho esto te hago mi lista de preferidos de París, la mayor parte de la cual, seguramente esquivará cualquier clasificación más tradicional y popular.

Los Jardines de Versailles

Curiosamente, mi sitio preferido de París, no pertenece a la ciudad de París.

Si los Jardines de Versailles eran el sueño del Rey Sol, también son dignos de ti.

Y fíjate bien que me refiero a los Jardines. La mayoría de la gente se apiña para ver los palacios, sin duda esplendidos, pero que languidecen frente a la belleza natural de los dominios exteriores de Versailles. Si aun así, insistes en ver los palacios, la regla de oro para evitar turistas, es ir a contracorriente, acercándose primero al palacio de Maria Antonieta, para acabar la visita en el Palacio Real. Si juegas bien tus cartas, a última hora del día podrás disfrutar del salón de los espejos para ti solo. Los días con menos afluencia de gente para hacerlo son los miércoles, jueves y viernes.

Con respecto a los Jardines, lo mejor es perderse por ellos, ir provisto con un buen picnic, y disfrutar de un buen vino francés, tumbado a la sombra de sus exuberantes arboledas. Un placer digno de reyes, al alcance de cualquiera. Mientras la gente corre apelotonada por los palacios, tú disfrutaras de los rincones más románticos del jardín para ti solo. Si optas por esquivar la visita a los Palacios, entonces el mejor día para ir es lunes, en los que estos están cerrados, mientras los jardines están abiertos.

A orillas del Sena

El río que atraviesa la ciudad es uno de sus actores principales, y a menudo, uno de los atractivos de la ciudad menos aprovechados. Fíjate en los turistas, que pasan corriendo, toman una foto, y se van, o que cruzan el río velozmente en los bateaux-mouche. La receta segura para perderse lo que viene.

Nada mejor que tomar unas copas a orillas del Sena, o desde uno de sus magníficos puentes. Te recomiendo olvidar tu cámara de fotos y disfrutar de las bellas puestas de sol que se pueden observar.

Uno de mis puentes preferidos para hacerlo, es el puente de Solferino, que se encuentra justo delante del museo de Orsay. Desde ahí tienes vista, de la cúpula del Gran Palais y las estatuas doradas del puente de Alejandro III, que brillan con los últimos rayos de sol del día, mientras que cuando te das la vuelta, puedes ver la Île de la cité, y los colores rosados del cielo y la luna al mismo tiempo.

Si buscas un puente más pequeño, te recomiendo el Pont de l´Archevêché, situado a las espaldas de Notre –Dame. Mucho más romántico, y con habituales conciertos de Jazz, que son una delicia para los sentidos.

Adicionalmente en verano, puedes disfrutar de las playas de Paris, que se organizan en la riba derecha del rio, convirtiendo temporalmente los adoquinados canales, en cómodas playas de arena. Nada mejor que disfrutar de las fantásticas vistas de Paris, tumbado en la arena, y disfrutando del sol.

En el lado opuesto, en la Rive Gauche, se organizan Les Berges, disponiendo a lo largo de la orilla, una serie de espacios públicos para reunirse, tomar copas con los amigos, practicar deporte y entrenar, o bien entablar amistad con los parisinos. A partir de media tarde, hasta la puesta de sol, buena música, bebida y compañía, en una fiesta al aire libre. Una manifestación diaria, de la famosa “Joie de vivre” francesa.

Para terminar, nada mejor que sentarse y disfrutar de las vistas, bajo los sauces de la punta de la Ile de la Cité, justo debajo del Pont Neuf.

Montmartre

Uno de mis barrios preferidos de París, con su ambiente bohemio y sus callejuelas empinadas y adoquinadas.

Una vez más, demasiados turistas, haciendo lo mismo, y perdiéndose los pequeños encantos por descubrir de esta zona. Para la mayoría, Montmartre, se reduce a visitar el Sacré Coeur y la Place du Tertre.

Mientras la basílica, mantiene su encanto atemporal, la plaza, ha quedado reducida a un mero souvenir para turistas, olvidando cualquier vestigio de autenticidad y de artistas originales que una vez se dieron cita en este enclave.

Por el contrario hay zonas casi inéditas, en las que no encontrarás gente. Mis paseos habituales incluyen:

·         El Parc de la Turlure, a espaldas de la basílica, con unas fantásticas vistas sobre sus cúpulas, y de la ciudad.

·         Los únicos viñedos que quedan en París, Clos Montmartre, situados en la Rue Saint Vincent.

·         Las calles empinadas y adoquinadas del barrio, entre las que destacan, la Rue Lepic, y la Avenue Juno, repletas de comercios locales, y un ambiente acogedor y tranquilo.

·         La plaza de Abesses, donde podrás leer “Te quiero” en más de 300 idiomas.

La consigna a seguir en Montmartre, es doblar, hacia las calles menos transitadas, y evitar las multitudes. Solo perdiéndote en sus pequeños y escondidos rincones, podrás apreciar la belleza de este singular enclave de París.

Jardines de París

París está repleto de jardines y espacios al aire libre para disfrutar. La lista podría ser larguísima, así que solo te ofrezco una pequeña selección a mi gusto.

Sin duda mis jardines preferidos son los de Luxemburgo en el distrito VI. Ideales para pasear, jugar al tenis, o mí preferida, leer un buen libro frente al estanque principal. Especialmente recomendado a última hora de la tarde, cuando los parisinos desaparecen, y esperas a que te desalojen los vigilantes con sus silbatos, cuando disfrutas del jardín para ti solo.

Los Jardines del Palais Royal, son también excepcionales. Lo mejor de su encanto es su acceso casi secreto a través de pequeños portales y estrechas callejuelas. Fueron creados por deseo del Cardenal Richelieu, y sus rosas resplandecen espectacularmente en Agosto, cuando puedes disfrutar de ellas por la mañana, mientras las multitudes se agolpan en el museo del Louvre.

Los Jardines de las Tuilleries, son perfectos para un picnic al atardecer. Las vistas a las pirámides acristaladas del Louvre iluminadas, y los colores de la puesta de sol, suelen ser magníficos en combinación con la gran noria del parque de atracciones. Imprescindible llevar un buen mantel y una botella de Chablis bien fría.

Finalmente el Parque de Monceau, es el menos conocido de la selección, pero igualmente hermoso y concurrido por muchos parisinos. Ideal para relajarse después de un buen paseo por Montmartre mientras los oficinistas almuerzan en sus bancos, y los niños juegan en sus numerosas atracciones.

Vistas de París

Uno de los encantos de París es poder observar su perfil desde una buena perspectiva, y disfrutar de una buena conversación, unas copas, o un concierto callejero.

Hay ciertos lugares, donde dicha observación se puede hacer de una forma óptima.

Las vistas más encantadoras son las que se observan desde El Sacre Coeur. Imprescindible sentarse en las escaleras, y disfrutar de una cerveza fría mientras los artistas locales exhiben sus habilidades, que van desde el rap francés hasta malabarismos con un balón de fútbol que rallan lo increíble.

El sitio que ofrece un mejor ratio esfuerzo/recompensa es sin duda la Tour de Montparnasse. Solo hacen falta unos minutos para encaramarse a sus 210m de altura, donde se puede gozar de una vista panorámica de 360º de todo París, y distinguir claramente todos sus iconos más singulares a vista de pájaro, y habiendo evitado las largas colas que se formarían por ejemplo en la Tour Eiffel.

Las Galerías Lafayette ofrecen una excelente vista del distrito de la Ópera desde su terraza situada en la última planta del edificio, que se pueden completar con un pica-pica en el restaurante situado en la misma planta.

Por último, uno de mis preferidos, para disfrutar de las vistas de la Tour Eiffel, sin realizar las largas colas para encaramarse a la misma, es reservar en el restaurante Les Ombres situado en el tejado del Museo de Le Quai Branly. Los días soleados es un verdadero placer disfrutar de su terraza.

Un día en el museo

París dispone de muchos de los museos más afamados del mundo, pero no deben tomarse como una obligación. Si no te apasiona el arte o los museos, esquiva esta sección. No hay nada peor que pasar un día entero deambulando por un museo abarrotado para ver algo que no te interesa. Sé fiel a ti mismo. No lo hagas, porqué todo el mundo lo hace.

En mi caso, me ha pasado como con los vegetales y las verduras: no me gustaban de niño, y ahora ya les he cogido el gusto. Así que siempre que estoy en Paris aprovecho para visitar sus museos.

Si quieres hacer tu prueba, recuerda que el primer domingo de cada mes, la entrada es totalmente gratuita en todos los museos de París.

Mi museo preferido es del Louvre. Aunque es el más concurrido y el más grande, no deja de ser el más espectacular.

Lo que intento hacer es exactamente lo opuesto a lo que hace la mayoría. De esta forma escojo antes de la visita las obras que quiero ver, y me centro en ellas, pasando un buen tiempo para disfrutarlas. Pretender ver todo el museo en un único día es la mejor forma de acabar agotado y casi no recordar qué has visto.

Tampoco llevo la cámara: todas las obras aparecen bien recogidas en internet, y la foto que hagas no va a tener mejor resolución ni encuadre, pero sí te va a distraer del disfrute de la obra. Por último siempre recojo la audio-guía con mapa interactivo para dirigirme hacía donde quiero y evitar perderme, además de poder disfrutar de las interesantes historias en audio que acompañan los secretos de cada obra.

Entre mis obras y áreas preferidas se encuentran Amor y Psique de Antonio Canova, La Gioconda de Da Vinci, las Bodas de Canan de Veronese, y el área al completo dedicada a Egipto. Una de mis historias preferidas detrás de las obras de arte, es la correspondiente a la pintura La coronación de Napoleón, de Jacques-Louis David.

El museo de Orsay, es también espectacular. A una escala mucho más humana, es óptimo para una visita de un día.

La espectacular arquitectura del propio museo, realza el disfrute del mismo. Tómate tu tiempo para apreciarla en sí misma.

La colección de obras impresionistas es suprema. 

Mi obra favorita es el poco conocido lienzo de Monet, la Fin de l´eté que literalmente brilla con luz propia bajo una iluminación espectacular en un espacio recóndito del museo.

La cafetería del museo y las vistas de París a través de su reloj transparente, tampoco tienen desperdicio.

Por último, el museo romántico de Rodin, es el menos convencional, y permite un excelente disfrute de sus jardines al aire libre mientras se goza de esculturas tan bellas como la de El Pensador. Un museo original, que no tiene equiparable en ningún otro lugar. Al atardecer, la atmósfera que lo rodea es prácticamente mágica.

Perdido por París, calles y plazas

Finalmente, perderse por París te permite encontrar sitios y momentos maravillosos que de otra manera no podrías descubrir.

Desde las galerías de artistas de la Place des Vosges y las vistas del apartamento de Víctor Hugo, los gastro-bares de la Rue de Montorgueil, la tienda de cupcakes más pequeña del mundo, situada en un extremo de la Rue du Four, la excepcional sala Richelieu de lectura de la Biblioteca de Nacional,  las galerías de anticuarios de Saint-Germain-des-Prés, el Quartier Latin y el mercado de la Rue Moufettard,  París esconde tantos lugares singulares y mágicos que es imposible listarlos.

Es por ello, que la mejor forma de descubrirlos, es perdiéndote por la ciudad y preguntando a los locales, que sitios son bellos y poco frecuentados por turistas.

Una vez saboreadas las atracciones más masivas de todas las guías de viajes, lo que te acaba atrapando de la Ciudad de las Luces, son estas pequeñas joyas escondidas, esperando a que las descubras por tu cuenta.

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  1. korinna

    Hola, he leído tu pagina, y concuerdo en cada uno de tus comentarios.
    He estado en París unas 6 veces, y me fascina, tuve la oportunidad de llevar a mis dos hijos de 4 y 1 años de edad y compartir con ellos este viaje: fue hermoso.

    El de 4 años lo disfruto al máximo: me encanta el parquecito que esta en los campos de la Torre Eiffel, al salir los niños del colegio hacen parada obligada, me encantó que mi hijo pudiera comunicarse con los niños y jugar con ellos, aunque no habla nada de francés.

    Aprendió a decir adiós, hola y gracias, y no lo olvidó. Espero que esta experiencia le quede guardada, y lo haga volver…

    saludos!!

    Responde
  2. Alejandro Palacios

    Hola, Me gusta mucho todo lo que comentas de Paris, podrá ser muy clásico, pero cuando estás ahí, algo hay que te enamoras de esa ciudad, a mi me encanta.
    Solo que me gustarian algunos comentarios, para la época invernal, a mi me gusta mucho esa temporada, empezando por la temporada de navidad, de noviembre a enero, se me hace que esa fachada triste, sombria y nevada de Paris, es terriblemente romantica y hermosa.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola Alejandro!
      Mil gracias por tu comentario.
      Tienes toda la razón con respecto a la época invernal.
      Desafortunadamente, ahora que me he acostumbrado a vivir en “shorts”, casi se me congela el cerebro con solo de pensarlo 😉

      Siempre que he ido allí con frio, he disfrutado especialmente de los museos, y sobre todo de los cafés, donde poder ver la lluvia mientras sorbes un chocolate bien caliente 🙂

      Uno de los sitios que aprovecho para ir cuando llueve, es Montmartre. La Place Du Tertre pierde a la multitud de turistas habituales, y las vistas desde el Sacré Coeur son fantásticas.

      Obviamente el casco antiguo también tiene un aire más “medieval” con las aceras vacías y la lluvia.

      Bon chance et a tout-a-l´heure!

      Responde
    1. José Castelló Post author

      Pues el concierto va a empezar, mantén esta sintonía 🙂
      Un abrazo!

      Responde
  3. Mireia

    Efectivamente: perseguir al oficinista es uno de los “secretos”.

    Estando a la hora de comer hambrienta al lado del Duomo de Florencia, todo lo que veía cerca para comer me parecía una estafa.
    Al límite de ser atracada vi salir a los bancarios de la oficina, tuve una feliz iluminación y los seguí: por lo que me pedían por un plato sospechoso de pasta en las calles principales comí un buen menú unas callejuelas mas allá.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Post: París: cómo convertirse en un “parisien” sin morir en el intento ni arruinarse

      Muchas gracias Mireia por tu comentario.
      los que somos viajeros globales, siempre aprendemos a mejorar y compartimos nuestras experiencias útiles, con la esperanza de ayudar a otros viajeros.
      Gracias por seguir y un fuerte abrazo!

      Responde