Cómo conseguir trabajo entre 600 candidatos

Trabajo entre 600 candidatos

A menudo la gente contempla los procesos de búsqueda de trabajo y de selección de personal como algo extremadamente difícil. De hecho no son sencillos, pero tener éxito en ellos dista bastante de ser algo extremadamente complejo.

Con este post, he querido recuperar uno de los primeros procesos de selección profesional que realicé. Lo he elegido, porque carecía de experiencia alguna en la búsqueda de trabajo, y por tanto, no se puede imputar mi éxito a una vasta y dilatada práctica en la materia, o bien a la acumulación de conocimientos específicos para realizar dicha prueba.

De hecho, una vez más, pretendo demostrar como un tipo normal, usando únicamente el sentido común y una actitud adecuada, logró ser elegido en el proceso de selección de una de las mayores empresas del país, entre un total de 600 aspirantes.

Por tanto el objetivo del post, es intentar remarcar de nuevo, que las cosas más complicadas, suelen a menudo, conseguirse siguiendo estrategias y acciones más bien simples. Espero te pueda ser de ayuda si estás buscando tu próximo empleo. Este es el objetivo último de este esfuerzo. Si ya tienes empleo o estás jubilado, todavía no te vayas, porque al final de esta aventura tengo algo reservado para ti.

Para empezar esta historia, hace falta remontarse más de una década atrás en el tiempo. Todavía estaba estudiando en la universidad…

El proceso de selección

Era temprano por la mañana. Hacía frío fuera en la calle: estábamos en invierno.

Durante dos días íbamos a pasar distintos tests y pruebas de selección, para una de las empresas bancarias más importantes del país que buscaba jóvenes con casi nula experiencia laboral, para integrarlos en un programa “fast-track” (de rápida formación y crecimiento), destinados a convertir a los elegidos en los directivos del mañana.

Fueron seleccionados para tal prueba, 600 candidatos después de recibir y procesar todas las solicitudes existentes que se produjeron a través de un anuncio público en la prensa escrita.

Yo no tenía ningún conocimiento de finanzas, y a decir verdad tampoco me parecía muy emocionante un trabajo de este estilo, si bien he de admitir, que es lo que todos nuestros padres considerarían un trabajo ejemplar y lucrativo para sus hijos.

Cuando entramos, nos dispusieron en una gran sala. Nos alojaron a todos, allí sentados en pupitres individuales bien sencillos e incómodos. 600 candidatos, mirándonos los unos a los otros con rostros expectantes.

Nos reparten los lápices, los primeros tests y los formularios de respuestas correspondientes. Test de matemáticas, de lógica, de expresión gramatical, de idiomas, de personalidad…tests para aburrir: horas y horas de tests.

Cada tanda, duraba  de 3 a 4 horas, sin ningún tipo de interrupción. Entre tandas, solo un breve receso de 15 minutos para ir al servicio y beber algo. Al mediodía, únicamente una pausa de 1 hora para salir a comer y regresar.

Cada vez que acababa un test, miraba a mí alrededor, a los otros aspirantes.

No dejaba de sorprenderme, cuán rápido escribían, y cuantas páginas habían rellenado. Algunos habían acabado sobrados de tiempo. Algunos apuraban los últimos segundos antes de que les recogieran las pruebas, para rellenar las últimas respuestas.

Empezaba a preguntarme que posibilidades de éxito tenía contra ese ejército de candidatos competitivos, mientras que yo apenas contestaba menos del 50% de todas las preguntas.  Leía atentamente, intentaba comprender cada una con claridad, y solo contestaba si estaba seguro de la respuesta. De lo contrario, la dejaba en blanco.

Así pasamos un día entero. Con cada bloque de exámenes, se iba reduciendo el número de aspirantes. Después de las primeras 4 horas, los 600, pasaron a ser 400. Después de la siguiente tanda, los 400, fueron 200.

Para mi sorpresa, ahí seguía yo, con mi ritmo tranquilo y constante, pensando cómo era posible que estuviera  llegando tan lejos: no tenía experiencia, ni conocimientos previos, ni tan solo contactos….¿Qué estaba haciendo mejor que los que quedaban eliminados?

Eso nos llevó a la siguiente mañana. Un nuevo día. Me dolía la cabeza del esfuerzo de concentración. No estaba acostumbrado a realizar exámenes tan largos, variados y consecutivos. Mismo guión  que el día anterior: 4 horas más de examen, y solo quedamos 100 candidatos.

Por la tarde, sorpresa: se han acabado los tests!!!

Ahora íbamos a pasar de 10 en 10 a una entrevista grupal con un seleccionador. En la entrevista grupal, solo se elegiría al mejor aspirante para el puesto de trabajo.

Entro en la mesa final, con mis compañeros aspirantes.

Les doy un vistazo rápido a todos. Me parecen más guapos, inteligentes, y bien vestidos que yo. Continúo pensando que ha sido pura suerte llegar hasta aquí.

Empiezan las pruebas y el instructor realiza preguntas abiertas al grupo, para que conteste quien quiera.

Gran pugna entre los candidatos para hacerse ver y responder primero.

Continúo callado repechado en mi asiento, sin abrir la boca. Parece que esto va a ser el  fin.

De repente una pregunta que nadie contesta.

Y eso que la respuesta es bien sencilla…así que esta es la mía, ahora o nunca: la contesto brevemente, y acierto.

Continua la sesión más preguntas. Ahora de apreciación: cada uno defiende su postura, rápidamente se forman bandos, los unos y los otros.

Al llegar mi turno, soy el único que no se posiciona de un determinado lado, de hecho, al ser el último en hablar, explico que me quedo con una mezcla de las dos corrientes de pensamiento expuestas, puesto que hay puntos buenos en un bando y en el otro. Defiendo los que me gustan y explico por qué, y desecho los qué no, también razonando mis motivos.

Se acaba la prueba. He intervenido dos veces, por una media de 15 intervenciones de cada uno de mis compañeros.

Nos hacen esperar en una sala. Nos van a llamar  uno a uno para comunicarnos los resultados.

Entro en la sala donde me espera el seleccionador. Ya estoy esperando que empiece con algo cómo “Gracias por participar…”, pero no…empieza “Felicidades!”. Me han elegido!!! no me lo puedo creer!!! pero por qué???!!!

El seleccionador me lleva a otro despacho privado, con toda la documentación que han recopilado sobre mí durante dos largos días.

“Felicidades, el puesto es tuyo si lo quieres, te lo has ganado”, repite para mi asombro.

Supongo que debido a que era muy joven, y a que siempre he sido curioso, no pude evitar preguntárselo: “¿pero porque me han elegido a mí?…me dio la sensación de que habían candidatos que contestaban más preguntas e intervenían más que yo…”

“Muy sencillo”- me replicó el seleccionador: “tu porcentaje de acierto en todos los test ha sido muy alto, has fallado muy pocas preguntas, y aunque no las has respondido todas, cuando lo has hecho, lo has hecho bien. La precisión, para nosotros que trabajamos con mucho dinero es algo fundamental. Por otro en tus intervenciones orales, también has acertado en ambas, y más importante aún, has sabido analizar las cosas con visión objetiva, y has sabido consensuar posiciones y puntos fuertes, en lugar de buscar rivalidades o protagonismos”.

Me había quedado helado. ¿Todo eso había hecho? Pues al parecer así era…

El desenlace

Finalmente decido no aceptar el trabajo, decantándome por otra oferta, mucho menos retribuida, porque me permite hacer algo que amo: viajar.

No todos entienden mi decisión, pero eso ya es historia para otro post.

Las lecciones para llevarse a casa

· La primera es la más importante: hay que aprender tanto de las derrotas como de las victorias. Hubiera sido muy fácil una vez me sabía elegido, el suponer por qué lo había sido. Podría haber inventado, que era más guapo, más inteligente, con más don de gentes, o cualquier otra excusa generada por el ego para perderme una información muy valiosa. En su lugar, decidí preguntar humildemente porqué me habían seleccionado, y averigüé cualidades importantes que valoran los seleccionadores y que me sirvieron para muchos otros trabajos: fiabilidad, capacidad de escuchar, y pensar de manera independiente antes de hablar.

· Más vale calidad que cantidad. Sin que nadie nos diera más información para rellenar los tests, la mayoría de aspirantes supusieron que cuantas más respuestas rellenaran (fueran correctas o no), más posibilidades tendrían de obtener el trabajo. Estamos en un mundo que nos acelera hacia la cantidad, en lugar de la calidad. Afortunadamente, las mejores empresas buscan lo contrario.

· Tú eres tu única competencia. Los demás no son mejores que tú: son como tú, y están allí haciendo lo mismo que tú (lo que buenamente pueden). Por tanto de alguna manera, no compites contra ellos, sino que compites contra ti mismo. Si te centras en dar lo mejor de ti, ignorando la competencia externa, esto genera los mejores resultados. Esta es una importante lección que me ha hecho un muy buen servicio toda la vida. La mayoría de la gente pierde mucho tiempo y energía compitiendo contra los demás, y ello le resta la energía necesaria para hacerlo lo mejor posible. A mí me da igual competir contra 600, que contra 6 millones. Simplemente me centro en dar lo mejor de mí. Lo demás, está fuera de mi alcance.

· La percepción no es la realidad. Uno puede tender a pensar que hacen falta unas cualidades especiales o significativas para salir victorioso de ciertas situaciones. A veces dicha percepción es una mera ilusión mental. No hace falta ser perfecto: Es suficiente con ser bueno y sobretodo fiable. No intentes hacer lo más complicado para destacar: haz lo que sepas de forma consistente y eficaz.

Explicado así todos asienten, y dicen que es “obvio”. Al parecer, aquellos dos días, sólo el 1,66% de los aspirantes lo hicieron así. Puesto que todos “obviamente lo sabían”, el truco estaba en hacer bien lo fácil, no sólo en saberlo.

Ejercicio del post

A menudo solo piensas en la búsqueda de trabajo como en un proceso que solo te interesa cuando te hallas en una necesidad personal respecto al mismo. Pero de hecho yo lo veo como un proceso más complejo y constante. Ayudar a familiares, amigos y conocidos a encontrar un empleo cuando ellos lo necesitan, es un buen ejercicio para mantenerse “en forma” para cuando tú lo puedas necesitar. Adicionalmente, toda la gente que ayudas, te ayudará gustosa cuando seas tú quien pidas ayuda. Es por ello que te invito a tomarte un momento para pensar en 10 personas que conozcas que estén buscando empleo y les reenvíes este post por si les puede ser de ayuda. Gracias de antemano.

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  1. Fernando Garcia

    Muchas gracias Josė por compartir tus experiencias y sabiduría, he comprado tu libro y lo he leido, me falta releerlo y sobre todo aplicarlo.

    Yo soy comercial de una multinacional japonesa del sector tecnológico, lo que en anglosajon sería un Account manager…. Desde hace mas de 10 años, y aunque siempre he conseguido los objetivos de ventas marcados, a veces un 20% por debajo y otras un 20% por arriba, no consigo ganar mas de 50.000€ brutos año. Qué me falta para duplicar ó triplicar mis ventas…!? Podrías escribir algo sobre cómo ser buen vendedor y dejar de tratar con prescriptores y llegar a los que deciden..? Como por ejemplo el dir. Financiero…? Es posible que ya hayas escrito algo sobre esto, verdad?

    Un cordial saludo

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola Fernando.
      Gracias por tu comentario.
      Siempre faltan datos para contestar cada situación particular, sin embargo se pueden apuntar ya varios comentarios:

      1- El paso más importante ya lo has dado. Te has dado cuenta de que haciendo lo mismo, siempre llegas al mismo sitio. Por lo tanto habrá que hacer cosas nuevas para conseguir resultados distintos. Si a menudo te sorprendes a ti mismo, haciendo “lo de siempre”, una alarma interior debería sonar.
      2- En este tipo de situaciones, una táctica que suele dar buen resultado es investigar si hay algún AM que ya ha conseguido lo que tú pretendes hacer, e investigar cómo lo ha hecho. Siempre es más fácil replicar el éxito que inventarlo desde 0.
      3- En el caso que tengas un buen jefe, pregúntale como lo haría él en tu lugar. Su interés es el mismo que el tuyo: que la compañía aumente ventas, y por lo tanto debería de ser pro-activo a sugerir alguna linea de actuación que te pueda ayudar.
      4- Los aumentos de ventas espectaculares suelen pasar por dos puntos : 1º vender más a los clientes actuales y 2º conseguir clientes nuevos. Por tanto deberás dedicar tiempo a averiguar cómo aumentar las ventas a unos, y conseguir clientes de los competidores. En tu agenda semanal, ha de haber horas dedicado a esto. Por lo general más vale pocos clientes con mucho volumen que al revés.
      5- Finalmente, con respecto al tema de acceder directamente al decission-maker, hace falta pensar un muy buen argumento que genere ventajas para todos para que se produzca este término. Hasta que no lo tengas, será imposible romper esta cadena.

      Espero haberte sido de ayuda, y permanece sintonizado a este canal.
      Un abrazo!

      Responde
  2. Antoni Carné

    Gracias José por compartir tus experiencias y conocimientos. Eres una inspiración para mi. En cuanto a este post, fantàstico. Parece mentira pero hay, como tu dices, una gran diferencia entre saber cómo debemos hacer alguna cosa y hacerla realmente de esa manera.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Gracias Antoni por tu comentario.
      Me alegra saber que te puedo ayudar/inspirar. Esta es la gasolina que mueve este proyecto.
      Un fuerte abrazo!

      Responde
  3. José Ramón

    Sé que todo el mundo te lo dice, pero desde lo más profundo te agradezco haber escrito el libro y mucho más la concisión y brevedad con la que resumes tus experiencias. Eres merecedor de esas vacaciones de por vida que te estas dando.

    En cuanto a mi situación personal me he fijado un objetivo distinto por ahora no puedo dar detalles de ello, porque esta en el registro de patentes, pero la idea es simple tener un juego de apuestas en exclusividad con el objetivo de repartir muchos premios (Prefiero que ganen 100 personas 12.000 euros que una sola tenga de golpe 1 millon) sobretodo porque estos te darán más publicidad.

    Mi planteamiento es el siguiente ¿Qué es mejor? ¿Qué te toqué la lotería o ser la lotería?
    Si eres la lotería aunque sea solo un 5% de comisión en 20 rondas tendrás el 100% de un bote medio asegurado, siendo la opción de menor riesgo y mayor beneficio. Lo que a la larga sería extremadamente beneficioso.

    El caso es que parte de mis esfuerzos tendrían que dedicarlos a buscar inversores, no solo gente con el capital necesario sino también con la experiencia y contactos necesarios para llevar dicho proyecto a cabo, y seguro que me puedes aconsejar sobre como llevar a cabo dicho proyecto.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola José Ramón.
      Gracias por tus palabras y por tus agradecimientos. Ese es el objetivo de todo este proyecto.
      Con respecto a lo que me preguntas, la respuesta es muy fácil : ser la lotería. La primera regla del buen inversor es no perder dinero. Y eso no significa limitar las pérdidas como muchos creen, sino que es mejor 1 Euro seguro que 100 Euros probables.
      A partir de ahí para captar inversores hacen falta tres pilares : 1) Una buena idea, 2) Que tengas una capacidad y carácter motor que ayude a los demás a apostar por ti, 3) que te focalices en cuerpo y alma a este asunto.
      Te sugeriría que hicieras un poco de investigación en Organizaciones de Business Angels, y escogieras la que te parezca mejor, para presentarles tu proyecto.
      Ánimo y a por ellos!

      Responde
  4. Miguel Ángel

    Buenos días José.

    Aparte de felicitarte (como bien hace todo el mundo, y con razón…) , quisiera contarte brevemente mi situación. No es nada excepcional, ni interesante siquiera; sin embargo, puede hacerte hacerte más ameno ese coctel que te estás tomando sufriendo a la orilla del mar…
    Soy policía. Llevo once años investigando accidentes de tráfico y me he plantado en los 31 (casi) con dos hijos, un perro, dos gatos y una ilusión: dejar de cargar con el desanimo que produce lidiar con las más trágicas desgracias del ser humano y dedicarme a hacer lo más importante: vivir.
    Debo decirte que esta decisión la tomé cuando mi hijo mayor ya colaboraba (activamente) en promover el caos en el mundo; es decir, cuando el chaval apenas había comenzado a caminar (otoño del 2011). Por aquel entonces, yo había conocido África de la mano de un gran amigo mío que, como tú, se dedicó profesionalmente a hacer realidad su sueño. Hoy es propietario de un gran campamento turístico a orillas del mítico río Mara. Un buen día, con el veneno de la sabana africana quemándome las venas, vino a mí una idea que me haría replanteármelo todo. Era una posibilidad de negocio.
    Con ella en mente, comencé a analizar todo lo que podía englobar su puesta a punto y una vez visualicé el cómo y el qué, empecé la ardua tarea de recopilación de información.
    Por ley, no puedo trabajar en nada más que no sea la policía y no puedo recibir ninguna aportación económica que no sean mis dos mil quinientos euros de sueldo. Lamentablemente, nunca he tenido capacidad de ahorrar (cosa que ahora está empezando a cambiar) y, para más inri, mis gastos se fueron duplicando hasta que llegó mi segundo hijo. Entonces se triplicaron.
    Tenía la convicción de llevar a cabo el negocio sí o sí, sin embargo las zancadillas no hacían más que hacerme caer. Sin tiempo para dedicarle, sin dinero para invertir, luchando por tirar para adelante al margen de la ley y, encima, batallando al frente de un sindicato (lo que provoca más dolores de cabeza que otra cosa), tenía todas las papeletas para dejarlo estar y resignarme. Sin embargo, siempre he presumido de no ser una persona de derrota fácil y las caídas y dificultades siempre han sido alicientes para mí. Como tú hiciste en la clase de artes marciales, yo de pequeño también tuve que empeñar tiempo y esfuerzos extras para mejorar en mi actividad extraescolar. En aquel entonces bailaba en un grupo folklórico.. ¡siendo arrítmico! Y aquella tarde tuve que ensayar en medio de una plaza, sin música y a “ritmo” de mi imaginación para poder aprender a cuadrar el paso del baile en el tempo de la música. No solo llegué a sacar ese baile sino que, con tesón, al cabo de los años el coreógrafo creó un baile solista para mí. Todo un logro, la verdad.
    Con esta anécdota, y para resumir y no extenderme más de lo necesario, quería exponer que las dificultades que me he encontrado en el camino desde que decidiera llevar a cabo aquel negocio, me han servido de gasolina. Todo puede ser beneficioso si se aplica ahí donde sea necesario. La gasolina ingerida te mata, sin embargo si la pones en el motor adecuado te hará volar.
    Mis dos hijos se han convertido en mi motivación mayor para llevar a cabo mis propósitos. Si yo gano, ellos ganan. Si mi futuro queda, económicamente hablando, resuelto, el suyo inherentemente también lo estará. Ver a mi mujer feliz, sin tener que encontrar pesadumbre al final del día, cuando por fin suspira al terminar de trabajar (y luchar con los peques) y ve que el día ya es noche; me da más ganas de batallar. Poder visitar a mis amigos en Masai Mara cuando quiera, sin necesidad de esperar el período de vacaciones y/o a reunir el dinero necesario para costearme el viaje, es otro gran aliciente. En fin, poder vivir sin necesidad de estar amargado por tener que pensar cada día en el dinero, es la Gran Meta. Y no solo la mía…
    José, lectores, puedo dar fe, desde mi propia experiencia, que los consejos que en el blog o el libro se aportan son totalmente ciertos. Aparte del autor, tengo la suerte de conocer a guerreros que han alcanzado la meta propuesta.
    Lamento la parrafada. Aunque bien es cierto que podía haberme extendido más.
    José, lo dicho, gracias y perdona. Te debo una cerveza…

    Un abrazo desde los Pirineos.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola Miguel Ángel.
      Muchísimas gracias por tu mensaje! Me ha encantado leerlo!
      Me alegra mucho que el libro te haya servido de ayuda e inspiración : ese era el objetivo.

      A parte de esto, he disfrutado mucho leyendo tu historia con todos sus detalles. Tienes talento para la narración 😉

      Me parece genial la aventura que describes y que espero que emprendas.
      A menudo la gente piensa en términos de éxito/fracaso, o que las cosas salgan como planificado/ o no salgan, y eso creo que es un error.
      A final de la vida, independientemente de si salió bien o mal, no quiero llevarme conmigo ese sentimiento de “nunca lo intenté”.
      Prefiero arriesgarme a un fracaso en algo que hace que la vida merezca ser vivida, que triunfar en algo que no me llena.
      Y lo mejor de todo, es que si vas a por tus sueños con tesón, utilizando todo lo que encuentras por el camino, cómo esa gasolina para el motor, el éxito es más que probable.

      Adelante y mucha suerte!
      Anoto esa cerveza que invitas cuando pasé por África! 🙂
      Un abrazo!

      Responde
      1. Miguel Ángel

        ¡Gracias José por tus comentarios!

        Sinceramente, aunque he conocido tarde tu obra y tus proyectos, me importa poquito. El haber comenzado un camino al margen de lo que tú ya ofrecías y ver que mis actos, intenciones, vivencias y formas de pensar se parecen mucho a las que utiliza un gran triunfador, me hace feliz y, por qué no decirlo, me pone hasta nervioso… jajaja

        Gracias por comentar mi talento… jeje Lo llevo cultivando muchos años…

        Encantado de invitarte a una tusker en Mara. ¡Aunque si vienes por Andorra, te sirva una San Miguel!

        Un abrazo.

        Responde
  5. Jorge

    Un post inspirador y motivador como todos los que has hecho en tu blog. Y que decir de tu libro que me compre hace ya unos buenos meses y que me ha abierto los ojos en muchas cuestiones que antes daba por sentado. Se agradece enormemente tu aporte de conocimiento.

    Ahora mismo llevo estudiando durante 3 años ingeniería industrial especializado en mecánica, carrera que me apasiona y me llena en mi vida, que por dificultades propias y ajenas a la titulación creo que me llevará a tener que estudiarla unos años más de lo estipulado. No por ellos significa que vaya renunciar a seguir estudiando en la misma, al contrario me encanta.

    La duda que me gustaría que me aclararas es si los años de más que se estudia puede repercutir en el futuro a la hora de acceder a un puesto de trabajo, sea por el medio que sea.

    Un colosal abrazo

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola Jorge. Muchísimas gracias por tu comentario y por tus ánimos que me ayudan a comprobar de primera mano, que los objetivos perseguidos con la publicación de ¡Vive sin trabajar! se van cumpliendo a las mil maravillas!
      Con respecto a tu pregunta, quizás te pueda servir mi visión del tema, que aunque poco convencional, creo que podría serte de utilidad. Aquí te la dejo para tu consideración:
      Yo también estudié Ingeniería Industrial, y creo que puedo decir que todo lo que debía de aprender de ella, lo hice en los dos primeros años. El resto, fue un “más de lo mismo”. Por eso mi idea es como de costumbre pragmática: ¿Porqué esperar a terminar la carrera para trabajar?. Yo ya estaba trabajando y estudiando mucho antes de finalizar, y ello te aporta dos cosas valiosas en mi opinión. La primera es que obtienes información directa de qué van las empresas y el mundo laboral, y que a menudo no tiene nada que ver con el mundo académico. La segunda, es que siempre que te halles confrontado ante varios objetivos ambiciosos (acabar una carrera difícil, obtener un empleo, trabajar y rendir a un buen nivel una vez contratado, etc…), te ves obligado a evaluar y priorizar tus acciones y administrarte muy bien el tiempo. Y cómo ya sabes, para mi administrar muy bien el tiempo, es quizás de las habilidades que más aprecio en la vida, ya que la misma, está hecha de tiempo. Así que espero no lo malgastes, y tengas la fuerza de voluntad necesarias, para afrontar las aventuras que te esperan. Espero que mi libro, y mi comentario, te puedan servir de pequeña brújula en momentos de tempestad, cuando los haya.
      Un fuerte abrazo!

      Responde
  6. Jose Luis

    Hola José. Te agradecería si pudieras contestar a un dilema que tengo. Mi empresa cambia de dueño. Si quiero continuar me bajarán el sueldo y haré muchas más horas de trabajo y si no, me indemnizarán y me mandarán al paro, pudiendo sobrevivir unos 4 o 5 años más sin trabajar. Lo que pasa es que si continúo, ese dinero no lo volveré a ver más, porque si la empresa sigue yendo mal, cerrará. ¿Qué me aconsejas?. Tengo que decir que soy bueno en lo que hago y que podría ponerme por mi cuenta, pero según está el panorama de la crisis no lo tengo claro. Y con la edad que tengo (49) tengo pocas posibilidades que me cojan en otro lado. Solo quieren gente joven. Muchas gracias.

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    1. José Castelló Post author

      Hola José Luis.
      Este tipo de decisiones siempre son un tema muy personal de cada uno, con lo que resulta difícil dar una opinión útil sin conocer más datos.
      Sin embargo, por cómo te leo y la información que das, creo que te será de gran ayuda, el capítulo de ¡Vive sin trabajar! de la página 102.
      Creo que te ayudará a poner las cosas en claro y a tomar la decisión más correcta.
      Además recuerda que, la noche es más oscura, justo antes de amanecer.
      Un abrazo y gracias por seguir y recomendar!

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