Cómo buscar cambios rentables en tu trabajo: Lecciones de un experimento en la jungla

A menudo me has oído decir que “Hay que hacer cosas distintas, para conseguir resultados diferentes”.

La idea subyacente de esta perla de sabiduría, proviene del gran Albert Einstein, y su aplicación a la práctica no siempre resulta sencilla, especialmente cuando se trata de llevarla a cabo en el ámbito laboral.

Vale, hay que hacer cosas distintas, pero……. ¿cuáles?

La mayor parte de la dificultad a menudo no reside en la voluntad de la persona que las quiere llevar a cabo (que también existe), sino en que no sabe por dónde empezar, qué cambios realizar.

Yo siempre he tenido una relativa facilidad para intuir qué cosas debían de ser cambiadas o podían ser hechas de manera distinta a la habitual, para obtener resultados mejores o más rentables.

No obstante he observado que mucha gente tiene dificultad para encontrar los caminos nuevos en los que adentrarse con el fin de cambiar los resultados habituales.

Es por ello, que me serviré de una antigua historia de la jungla, para compartir contigo un método relativamente simple, que te pueda servir para encontrar pistas de cuáles podrían ser los cambios a introducir en tu trabajo para progresar.

Un experimento en la jungla: Los chimpancés y la manguera

Hace años, un equipo de científicos se desplazó a un remoto país de otro continente con el fin de realizar un experimento sobre la conducta de los chimpancés de la región.

Construyeron un pequeño laboratorio, donde emplazaron una habitación, y en el centro de la misma, se encontraba erguido un largo poste, sobre el cual era visible una buena cantidad de bananas frescas.

Alrededor de dicho poste, y a modo de entrada a la habitación, se encontraban 4 pequeñas puertas, que servían para dar acceso a los chimpancés que debían de participar en el experimento. 

Finalmente en la parte superior de la habitación, habían 4 orificios redondos que daban salida a  unas potentes mangueras de agua fría a presión.

Los chimpancés que habían sido capturados en la zona, fueron bautizados con los nombres de Abraham, Benjamin, Chester y Dwight, Walker, Warren, William y Woodrow.

Los científicos abrieron las 4 puertas y dieron paso a los 4 primeros chimpancés que entraron en la sala por riguroso orden alfabético.

Una vez los especímenes se encontraron dentro, las puertas se cerraron herméticamente dejando a los simios completamente aislados del exterior dentro de la habitación.

Tras unos minutos de desconcierto y exploración por parte de los chimpancés, Abraham avistó las olorosas bananas en la parte superior de la estancia.

Rápidamente y guiado por sus instintos, se encaramó al poste, trepando rápidamente hacia el delicioso manjar.

Lamentablemente, lo que no había observado eran los curiosos orificios en la parte superior de la habitación que liberaron una gran ráfaga de agua helada a presión sobre él, cuando éste se aproximaba a su objetivo.

Los fuertes chorros de agua, hicieron caer a Abraham del poste colocándole de nuevo en el suelo con el resto de sus colegas.

Una vez estuvieron todos de nuevo en el suelo, las mangueras, cambiaron su orientación, inclinándose hacia abajo, y remojando a presión a los 4 chimpancés sin excepción alguna.

Después del castigo colectivo, los 4 ejemplares, se quedaron un rato inmóviles, en actitud observadora, sin entender que es lo que sucedía y tratando de secar sus mojados pelajes.

Ninguno de ellos llegaba a entender como la madre naturaleza, había desatado una tormenta tan puntual y fuerte sobre ellos sin ningún tipo de aviso previo.

Una vez transcurridos unos minutos, y ya sosegados después del primer susto, en esta ocasión fue Benjamin, el que decidió probar suerte, y tratar de agenciarse un sabroso bocado, encaramándose a lo alto del poste.

Una vez más los diligentes científicos, rociaron con agua al pobre simio, y al caer éste al suelo, aplicaron de nuevo, el castigo colectivo que incluiría al resto de sus compañeros.

Los monos, otra vez contrariados, se quedaron pensativos y observando aquella jaula de oro, en la que parecían haber sido aprisionados.

Esta vez, la recuperación tardo un poco más de tiempo en llegar. Los simios estaban más doloridos con el segundo chorro de agua y el frio empezaba a hacer mella en sus carnes.

Finalmente, Chester, creyó que había llegado su turno, e intentó encaramarse al poste para conseguir algo de alimento. Lamentablemente el resultado que él y sus compañeros obtuvieron, no fue distinto de las veces anteriores.

Frustrados y helados, los 4 simios observaban las inalcanzables bananas del centro de la habitación.

Al cabo de un tiempo, Dwight pensó, que podía trepar por el poste más rápido que sus colegas, e inició su veloz recorrido por el mismo, con rumbo a la cima.

El experimento, volvió a repetir el mismo resultado.

Al cabo de un tiempo, los monos estaban visiblemente exhaustos y ya no hacían ningún intento por encaramarse al poste, ignorando completamente su hambre, y el alimento expuesto en la habitación.

Cuando los científicos observaron esto, abrieron la puerta número 1, y retiraron a Abraham de la sala, reemplazándolo por un nuevo chimpancé: Walker.

Este observó a sus desmejorados colegas, helados por el agua, y amoratados por los golpes de las caídas desde el poste, hasta que reparó en las deliciosas bananas que se hallaban en lo alto de la estancia.

Se apresuró a intentar alcanzar el poste, con el firme propósito de trepar por él, pero sorprendentemente no llegó ni a tocarlo: Benjamin, Chester, y Dwight se abalanzaron sobre él, golpeándolo con fuerza, e impidiendo que logrará su objetivo.

William no llegaba a entender lo que pasaba, pero una cosa le le quedó clara: la fuerte determinación de sus compañeros a evitar que alcanzara siquiera el poste central, aunque para ello tuvieran que utilizar sus últimas fuerzas.

Una vez intentó varias veces sin éxito encaramarse por él, abandonó su empeño con resignación.

Cuando esto sucedió, la puerta número 2 se abrió de nuevo para llevarse de la estancia a Benjamin, y reemplazarlo por un nuevo espécimen: Warren.

Warren, al igual que todos sus congéneres con anterioridad, intentó alcanzar las bananas.

Su esfuerzo fue en vano: los otros 3 simios, se abalanzaron sobre él propinándole un severo correctivo.

Incluso su antecesor en la sala, Walker, participó en el mismo: si los demás no le dejaban a él encaramarse al poste, ¿por qué él debería de concederle este privilegio al novato?

Una vez Warren desistió en sus empeños e inclinaciones naturales, la puerta número 3 se abrió de nuevo, para llevarse a Chester, y reemplazarlo por William.

Este chimpancé corrió la misma suerte que los demás, siendo reprendido con dureza por Dwight, Walker, y Warren.

Cómo era de prever, la puerta número 4 se abrió para llevarse a Dwight, y reemplazarlo por Woodrow, cerrándose tras él, y dejando la estancia sellada de forma hermética de nuevo.

Woodrow, recibió una fuerte paliza de sus colegas Walker, Warren y William, que casi ni le dejaron acercarse al poste.

Al cabo de un tiempo, los 4 chimpancés, se mantenían posados en el suelo, observando las bananas con resignación desde el suelo, sin hacer el más mínimo intento por alcanzarlas.

Lo más curioso del asunto, es que estos últimos, a diferencia de sus predecesores (Abraham, Benjamin, Chester y Dwight), no habían visto nunca ni las mangueras, ni el agua helada.

Simplemente se habían limitado a copiar lo que hacía el resto, sin saber por qué lo hacían.

Desgraciadamente, el país donde se realizaba este experimento, era muy inestable, y se desató una virulenta guerra que causó innumerables bajas humanas, y puso en peligro las vidas de los científicos.

Éstos, avisados sobre el inminente peligro que corrían sus vidas, abandonaron despavoridos el laboratorio y posteriormente el país.

En su apresurada huida, olvidaron liberar a los 4 chimpancés de la habitación que quedaron allí encerrados.

Finalmente, los chimpancés, demasiado cansados y famélicos, ya no tenían fuerzas ni para encaramarse al poste, ni para reprender cualquier posible intento de escalada de sus compañeros.

Los 4 fallecieron por inanición, sin saber que ni las mangueras podrían ser ya accionadas por los científicos, ni que existía el agua fría, ni que el único impedimento para conseguir la preciada comida, eran ellos mismos.

El método del chimpancé curioso

La fábula anterior, me sirve de referencia, para exponer un método que a menudo he utilizado para detectar vías posibles de cosas que se podrían cambiar en el ámbito laboral para conseguir resultados superiores.

Simplemente se trata de preguntar (a los compañeros, jefes, proveedores, clientes, competidores, etc.) por qué se hacen las cosas de una determinada manera.

El ámbito de actuación de este método es muy amplio: se puede aplicar a cosas tan sencillas como por qué se hace un determinado horario, o por qué se hacen tantas reuniones, hasta temas más complejos sobre porqué la competencia tiene más clientes o por qué un jefe cobra más que otro, o por qué los beneficios de la compañía no son de dominio público.

Haciendo esto, muchas veces se obtenían respuestas perfectamente lógicas, que justificaban plenamente la forma de actuar de los empleados, la empresa, los clientes, los proveedores y los competidores.

Sin embargo, en no menos ocasiones, la única respuesta que era capaz de obtener era un simple: “Porque siempre se ha hecho así”, o bien “Es demasiado complicado hacerlo de otra manera”.

En estos casos, es probable que te halles frente a alguien que se comporte como un chimpancé de nuestro experimento, y que ha sido apaleado por un motivo desconocido (o probablemente ya inexistente), evitando que progreses hacia las bananas.

En la mayoría de estos casos, esta indicación ha sido una fuente fiable de posibles cambios que han dado frutos beneficiosos.

Con el tiempo y la práctica, también aprenderás a intuir, qué opciones parecen ser las más prometedoras, antes de empezar a realizar cambios.

Recuerda que debes preguntar muchas veces: no hay preguntas tontas, solo respuestas tontas.

Espero que este método te sea de tanta utilidad cómo me ha sido a mí, y te permita realizar cambios en tu trabajo (y en tu vida), que te sean beneficiosos.

Siempre que no obtengas una razón clara y convincente de porqué se hacen las cosas de una determinada manera, probablemente te halles frente a una buena oportunidad de cambio y mejora.

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  1. Anna

    Hola José! Soy de Barcelona y tengo 27 años. Me gusta mucho tu blog, que sigo gracias a tu libro que lo descubrí por casualidad ( o necesidad 😉 ). Entiendo perfectamente la historia de los chimpancés. Yo siempre reflexiono las cosas y cuando tengo dudas suelo preguntarlas a mis superiores o compañeras de trabajo, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta que cuanto más me intereso por hacer bien mi trabajo y preguntar, peor me va. La gente no quiere pensar y no quieren que nadie les pregunte nada. Se enfadan y lo que es peor me dan información que después resulta que es falsa.¿ Porque lo hacen? ¿Qué hago? Muchas gracias.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola Anna!
      Muchas gracias por tus palabras!

      Con respecto a tu pregunta, mientras siempre seas educada en tus investigaciones, no hay problema ninguno.

      El pensar e intentar hacer cosas distintas es algo que siempre incomoda a mucha gente.
      Es el precio de querer hacer las cosas mejor.
      No te desanimes, y siempre intenta averiguar cosas que puedan ayudarte a mejorar el negocio, y tu situación.

      Woody Allen lo definió perfectamente en la frase:
      “No conozco la clave del éxito, pero se que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.”

      Ánimos y no cambies!

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  2. Mari Carmen

    Hola Josep, me gusta leer tu blog porque recuerdo los consejos que me dabas en persona, cuando éramos compañeros de trabajo (aunque eras mi jefe, siempre te sentí como mi compañero), y de alguna manera siento que sigues hablando conmigo.
    A mi, precisamente, el hecho de encontrar información valiosa y de ayuda, como la tuya, y como la de otras grandes personas que desinteresadamente lo hacen a través de webs y blogs, me encanta y me hace valorarles, y valorar su información, mucho mas.
    Ahora que me encuentro en una difícil situación en el trabajo, leo tu libro y tu blog para empaparme bien de ese espíritu de lucha, de esa energía que desprenden tus palabras, para afrontarlo. Para mi ya es muy tarde aplicar tu plan, por edad, por situación económica, etc., pero desde luego que tus consejos me infunden la energía que voy a necesitar. Muchas gracias, otra vez. Un beso.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Hola Mari Carmen! Me hace mucha ilusión reencontrarte aquí y saber que te puedo ayudar en algo.
      Solo espero que aceptes este consejo que te doy: nunca se es tarde para aplicar las buenas enseñanzas, al contrario, cuando antes empieces mucho mejor.
      Siempre has sido una profesional excepcional, de las mejores que he encontrado en toda mi carrera. Sólo hace falta que te veas a ti misma, con el mismo potencial que yo veo en ti. Cuando empieces a creer en esto, con fe ciega, no podrás dar crédito a lo que puedes conseguir.
      Besos y seguimos en contacto!

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      1. Mari Carmen

        Muchísimas gracias, José, por contestarme. Y por tus bellas palabras. Me has emocionado. Una vez mas has inyectado autoestima en mi persona. Ya es la segunda vez que leo tu libro. Al principio pensé que no podia poner en práctica el plan y que, por ello, no podría servirme de mucho. Pero ahora lo tengo como una guía en las acciones que debo realizar en mi vida día a día, porque me gusta lo que dices, creo que son las máximas que debemos llevar metidas en la cabeza y en el corazón, para afrontar la vida con espíritu y fuerza, y ser mejores personas. Mil gracias de nuevo. Me alegro de haberte conocido. Un besote.

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  3. Carles

    Gracias José por ofrecernos este mágico libro lleno de ideas frescas y de actitud tan positiva.
    Me dirijo a ti para que me aconsejes sobre como hacer aumentar los ingresos de un pastor asalariado, con un sueldo inamovible así en principio y con pocas oportunidades de hablar nada con el dueño del rebaño, ya que hay poco contacto. Este es mi caso.
    Estaría agradecido de alguna pista o consejo para poder ganar algo mas y seguro que a mas gente le ayudará tu respuesta..quizá sea dando un rumbo a mi vida y buscar otros horizontes.
    Pues eso,que felicidades por la vida guay que llevas y por tu labor y espero tu respuesta con ilusión!

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Gracias Carles por tus palabras. Me alegra mucho que te haya gustado ¡Vive sin trabajar!.

      Referente a lo que me preguntas, de forma general, no tengo ni idea del mundo de los pastores asalariados 🙂
      Pero eso en general no es obstáculo para poder sugerirte una directriz de lo que yo intentaría en tu caso.
      Yo tomaría dos caminos de acciones:

      En primer lugar intentaría entender el negocio, y su flujo de dinero, y tu aportación económica al mismo. Que costes tiene tu empleador, cuanto gana por oveja/vaca/cabra? qué margenes le quedan, cómo consigue clientes nuevos,etc… En el otro extremo, entender que es lo que aporta tu trabajo al beneficio del negocio, es decir… cobras solo por vigilar a la manada y eso no afecta en nada al beneficio (eres un puro coste), o dependiendo de a donde la llevas a comer produce más leche, o carne y por tanto más beneficios. (por imaginar algo…) Si tu aportación al beneficio del negocio es pequeña o incuantificable, un aumento será casi imposible, con este jefe o cualquier otro.

      En segundo lugar intentaría ver la posición laboral (pastor) desde un punto de vista comparativo para aprender de los mejores. ¿En España quién es el pastor que cobra más y porqué? ¿Qué hace él que tú podrías replicar o mejorar?,¿En otros lugares del mundo pagan más por hacer lo mismo? Quizás aquí el sueldo tiene poco margen de mejora, pero es posible que en Australia se pague mucho más el mismo trabajo (por poner un ejemplo).

      Espero que estas directrices te puedan ser de ayuda y te marquen el camino a mejorar económicamente.
      Adicionalmente, muchos lectores me preguntan lo mismo para sus respectivos trabajos…. profesores, financieros, estudiantes a punto de salir de la universidad, recursos humanos, etc… por lo que tengo en mi lista por hacer un post completo al respecto. Cómo ya eres suscriptor de mi blog, lo recibirás cómodamente en tu e-mail cuando lo tenga listo.

      Mientras tanto espero que sepas encontrar tu vía hacia tus sueños. Un fuerte abrazo.

      Responde