Inversión y especulación: Confusiones habituales

Vive sin Trabajar inversion y especulacionHistorias de un día en la radio, compradores de pisos, tu especulador desconocido, las etiquetas equivocadas, corredores de fondo y sprinters, campeones de póquer y primos, y el aprendiz de inversor

Era una preciosa mañana de invierno: desde la planta 15 del edificio donde me encontraba, disfrutaba de unas preciosas vistas panorámicas de toda la ciudad.

Dentro del estudio de radio, la enésima entrevista que concedía relacionada con el lanzamiento de ¡Vive Sin Trabajar! concurría incisiva y amena de la mano de su conductora, Marta Cailà.

De repente, cuando empecé a hablar de inversiones, el productor del programa, Víctor Endrino, abrió la puerta de la cabina de control y entró en el set del programa dirigiéndose hacia mí.

En su mano, llevaba un ejemplar de mi libro, cuidadosamente preparado con todo tipo de anotaciones: claramente había revisado el texto de forma meticulosa y exhaustiva.

Lo abrió por la página que llevaba marcada, y me subrayó con el dedo el texto que rezaba: “En mi vida la especulación financiera ha generado una parte no menospreciable de la riqueza que hoy poseo.”

Me inquirió, con buen criterio, sobre porqué estaba hablando de inversión, cuando en mi libro aparecía la palabra especulación.

En ese momento, vi claramente que en general, la gente no tiene una idea demasiado clara de las diferencias entre la inversión y la especulación, y que adicionalmente y en mi detrimento, yo hago un uso demasiado técnico y quizás incluso personal de dichos términos, induciendo a una posible confusión adicional.

Y esto es perfectamente justificable debido a que:

1)      Los términos en sí son complejos y en cierta medida evasivos y

2)      El público en general se ve expuesto a un uso incorrecto e indiscriminado de los mismos en toda clase de medios de comunicación y situaciones de la vida cotidiana.

En cualquier caso, no tengo más que agradecimientos hacía Víctor, por haberme señalado un punto importante dónde se podía generar malentendido, y por tanto, brindándome la correspondiente oportunidad de mejorar. Y ya sabes que ser un poco mejor cada día, es uno de mis objetivos vitales.

Así pues, ese encuentro, generó la semilla de este post, que pretende servir de guía para exponer mi definición de ambos términos, con el ánimo de que puedan servirte de utilidad.

Y cuando digo MI definición, es porqué se trata de la que YO utilizo. Puedes encontrar tantas definiciones como personas o enciclopedias consultes.

La mía, no pretende ser ni mejor ni peor que la del resto, pero es la que me parece razonablemente correcta, y que tiene un sentido lógico dentro del análisis de los términos que realizo, y que adicionalmente, ha sido formulada en gran parte por mentes, mucho más brillantes que la mía.

Por tanto, este no es un post para convencer a nadie, ni para sentar cátedra,  sino un medio de exponer lo que considero que ha sido valioso e útil para mí, con la esperanza de que lo pueda ser también para ti.

Si no logro mi objetivo, o bien tú ya sabes más sobre este tema que yo, espero que al menos hayas pasado un rato entretenido leyendo este texto.

¿Pero de qué estamos hablando?

Ciertamente hablamos u oímos hablar regularmente de inversión y especulación, pero… ¿Qué son? ¿Qué significan? ¿Podrías darme una definición de cada término ahora mismo, sin mirar al diccionario?

La mayoría de la gente a la que he planteado este pregunta, suele responder con vaguedades, o bien con ejemplos concretos de situaciones que creen encajan en la definición de uno u otro vocablo.

Cuando me refiero a inversión financiera, yo personalmente utilizo como cuerpo principal, la definición que Ben Graham acuñó en 1934 y que reza de la siguiente forma:

“Una operación de inversión es aquella que, tras un análisis meticuloso, promete seguridad del principal y un retorno de inversión satisfactorio. Una operación que no cumple con estos requisitos es especulativa.”

Por lo tanto, el maestro Ben, indicaba que hacía falta hacer un estudio riguroso y correcto de la operación hasta encontrar los hechos y razonamientos que evitarían perder el capital invertido de forma permanente y que además permitirían obtener ciertos beneficios.

Todas las operaciones que no contemplaban dicha definición, las consideraba como especulación.

Adicionalmente, a esta definición, debido al profundo estudio y práctica que he realizado sobre este tema durante más de una década, me ha permitido incluir a modo personal, una característica adicional, que a mi modo de ver, separa ambos términos.

Mientras que el inversor, busca la voluntad de permanencia en su inversión, el especulador busca exclusivamente la realización de un beneficio al abandonar dicha operación.

Un ejemplo muy útil de esto nos lo puede proporcionar el sector inmobiliario, que tan de moda ha estado en los últimos años.

El inversor es aquel que después de hacer un estudio riguroso de la operación, adquiere una vivienda con sus fondos propios, y que posteriormente la destinará a alquiler para obtener unas rentas sobre dicho capital invertido.  Este inversor tiene la intención de mantener la propiedad del inmueble de por vida, como generador de rentas, y ha hecho los cálculos y provisiones necesarias para que la operación sea rentable, y en ningún caso, pueda perder el capital invertido (esto que lo que Graham denomina seguridad del principal). La revalorización potencial del inmueble, es un beneficio añadido que no busca, ya que solo se realizaría al vender la propiedad, no siendo esta su intención.

En el otro extremo, tenemos al especulador, que sin ningún tipo de estudio ni planificación previa, decide adquirir una vivienda, porqué “claramente” el mercado va al alza y “los pisos siempre se revalorizan”. Para ello destina la totalidad de sus escasos ahorros actuales, y pidiendo prestado el gran resto necesario a una entidad bancaria, adquiere una vivienda que estima vender dentro de un año, obteniendo una suculenta plusvalía, y devolviendo así el crédito.

En este caso, el especulador no tiene la más mínima intención de mantener la propiedad, y su operación, solo se basa en la especulación de que alguien pagará más por ella en un momento posterior (y cuanto más cercano mejor) en el tiempo.

Por otro lado, no se ha molestado en estudiar los ciclos de los mercados inmobiliarios, hecho que le habría puesto de manifiesto las anteriores crisis de este sector y sus consecuencias, siendo consciente de la posible pérdida de valor de su adquisición, y el posible embargo bancario.

Por lo tanto, un estudio meticuloso, hubiera revelado la posibilidad de una pérdida real y desastrosa del principal a corto plazo, así como la generación de una importante deuda impagada.

De esta manera, tenemos a dos personas, que observadas desde el exterior están realizando el mismo acto (adquirir una vivienda), y mientras que una está invirtiendo, la otra está especulando.

Por tanto, lo que separa la inversión de la especulación, en mi humilde razonamiento, tiene más que ver con:

· El análisis realizado previo a la operación para determinar la seguridad del principal, teniendo que ser dicho análisis, meticuloso y correcto.

· Los objetivos que busca dicha actividad: obtención de beneficios generados por el activo adquirido Vs. generación de posibles plusvalías generadas por la compra-venta de dicho activo.

· La voluntad de permanencia o de temporalidad de la operación.

Esto nos da ya una interesante intuición sobre la complejidad y profundidad de estos dos términos, y del porqué a menudo son confundidos o mal usados.

Tú eres un especulador y no lo sabes

Con lo anterior en mente, no es difícil ver que la gran mayoría de personas son especuladoras (en diversos momentos o actividades de su vida), y lo que es peor, muchas veces lo son de manera no consciente.

Te pondré un par de ejemplos en los que seguramente te comportas como un especulador sin ni siquiera saberlo:

1-      Si juegas a la lotería (aunque solo sea por Navidad)

Si juegas a la lotería (o a cualquier otro tipo de sorteo de eventos de probabilidad ínfima de premio), estás especulando.

Claramente, si estudias la operación, te darás cuenta que la estadística apuntará a que tienes una alta probabilidad de perder tu principal (el precio que pagas por tu apuesta), frente a una casi nula posibilidad de que te toque el premio. Esta operación a todas luces no promete una seguridad del principal o capital destinado a la misma y por lo tanto es especulativa.

2-      Si confías cómo una cuestión de fe, el recibir la jubilación del Estado

Este movimiento especulativo es muy interesante, porque tiene su origen en un componente de obligatoriedad.

Si en la actualidad estás trabajando,  parte de tus ingresos van destinados a la cotización en la Seguridad Social, y estos son utilizados  para pagar la jubilación de los actuales pensionistas. Esto se hace de manera automática (obligatoria) para los trabajadores, que esperan, que cuando llegue su propia jubilación, recibir su pensión mediante la cotización de los contribuyentes en curso.

Si dicho trabajador no cuenta con ningún otro plan para proveer ingresos durante su retiro, de una manera implícita, está haciendo la asunción, de que el sistema de pensiones se mantendrá funcionando hasta dichas fechas, y en la mayoría de los casos, al no estar basada dicha asunción en un estudio meticuloso y probado fuera de toda duda, pasa a formar parte de un comportamiento especulativo.

¡OJO!: ¡Que no estoy diciendo que el sistema de pensiones de España vaya a quebrar! (lamentablemente tampoco puedo afirmar lo contrario).

Simplemente digo que su correcto funcionamiento y perpetuación depende de un gran número de variables  que interaccionan entre sí (crecimientos futuros del PIB, la dimensión de la población activa, la evolución de la pirámide de población y la esperanza de vida, los niveles contributivos, la inflación,  la evolución del Fondo de Reserva de la Seguridad Social,  la evolución del número de personas jubiladas, la edad de jubilación, etc….) y que son difícilmente previsibles con un alto grado de certeza a horizontes de 30 o 40 años vista.

Es por ello que aquí manifiesto mi incapacidad plena para tener la seguridad tras un estudio de la cuestión, de que esta disposición de capital, ofrezca una seguridad del mismo y un retorno aceptable.

De esta manera, aquella persona que sin pensar en el tema, deja su suerte al “confiar” que el sistema funcionará correctamente, sin prever otro plan alternativo, simplemente está especulando.

Si por el contrario, es capaz de realizar un estudio que le garantiza que recibirá su dinero con unas rentabilidades aceptables (y su previsión se cumple acorde a los parámetros predichos y por las razones previstas), entonces es sin duda un gran inversor.

Yo me englobo en la categoría de un inversor más lego y por tanto, al no ser capaz de prever fuera de toda duda, dicho desenlace, prefiero tener un plan propio para dichos fines, dejando la posible recuperación de las aportaciones realizadas a la Seguridad Social, como un mero plan B, que será bienvenido si se llega a materializar, pero con el cual no cuento de entrada.

Ni buena, ni mala, ni todo lo contrario

Desafortunadamente, muchas veces oigo hablar de la especulación de manera despectiva. Hay una cierta corriente popular, que tilda a la especulación de mala.

Siempre he luchado en mi vida contra la típica guerra: bueno Vs. malo (o cualquier otra generalización de características). Y siempre lo hago, porque bajo estas dos etiquetas se tienden a simplificar muchas cosas, hecho que propicia una cierta vagancia mental: la gente deja de analizar las situaciones una a una por sí misma, porque otros ya le han puesto una etiqueta positiva o negativa a dichas situaciones.

Afortunadamente, la vida es mucho más compleja y rica, y ofrece recompensas muy interesantes para todos aquellos que intentamos descifrar las situaciones una a una, y de forma independiente en nuestros procesos mentales y analíticos.

Sin ir más lejos, hay muchos casos en que la especulación tiene efectos positivos. Por citar un par:

1)      En el anterior ejemplo de las loterías o sorteos, en muchas ocasiones las recaudaciones van destinadas a hacer buenas obras, como sucede en el caso de la ONCE, que con los fondos generados ayuda a miles de personas discapacitadas a realizar sus sueños. ¿Qué hay de malo al especular con unos pocos Euros, sabiendo que cuando los pierdes realizas una buena obra?

2)      Muchas empresas a las cuales compras sus productos o servicios, y te hacen la vida más fácil, no existirían si durante sus primeros años de vida, un grupo de especuladores (capital riesgo), no hubieran aportado sus fondos apostando por ellas. En aquellos momentos, dichas empresas podían quebrar con facilidad, y dichas aportaciones de fondos no ofrecían garantía de seguridad. Si no fuera por dichos especuladores visionarios, seguramente no existiría el dispositivo en el que estás leyendo este post, no podrías comprar los billetes de avión de tus vacaciones en el portal que lo haces, o no podrías saborear aquella botella de vino de tu bodega preferida.

Con esto no quiero ocultar que obviamente, existen operaciones especulativas claramente dañinas, como por ejemplo en las que se dan en los conflictos armados, en los que el especulador financia dichos conflictos con capital y armas, con la esperanza de obtener réditos de compensación cuando el conflicto caiga del bando financiado. En este caso, el especulador, juega con la pérdida de vidas humanas para realizar un beneficio económico. Creo que pocas cosas en este mundo puedan resultar más abominables.

Sin embargo, para los reduccionistas y a los que les gustan las etiquetas fáciles, toda especulación es mala, metiendo en el mismo saco de manera incomprensible a organizaciones como la ONCE, a visionarios empresariales,  y a los señores de la guerra.

El especulador de 100 metros y el inversor de Maratón

Otra de las características poco conocidas sobre la especulación es que en general y de media, genera pérdidas.

El especulador, suele acercarse a ti en una charla de cóctel y alardea sobre cómo ha multiplicado el valor de su “inversión”  en oro, en tan solo unos meses, o cómo ha hecho treinta operaciones intra-día esa mañana, generando unos suculentos beneficios. Sobre todos estos beneficios, por supuesto, evita descontar las comisiones y costes en los que ha incurrido, y la factura impositiva que tendrá que pagar.

Otra de las causas comunes de confusión entre inversión y especulación, es que a menudo el especulador utiliza el término invertir, en lugar de especular, para definir su actividad. Supongo a que ello se debe a la mala fama popular que comentamos anteriormente sobre la especulación.

La imagen de que la especulación es algo rentable, viene dada precisamente por lo que yo denomino este “efecto cóctel”.

Este mismo especulador, nunca se acerca a ti en la fiesta, para confesarte que esa mañana ha perdido una gran parte de su dinero en una operación, o que aquella “inversión” que se había revalorizado tanto, finalmente se ha desplomado al hallarse signos de fraude financiero en las cuentas de la empresa. Pero la verdad es que este evento, sucede mucho más habitualmente y en mayor magnitud económica que el anterior.

Es por eso que a menudo los especuladores son vistos cómo gente que suele ganar dinero, cuando en general, no es así, sino que sucede todo lo contrario. Lo que pasa es que un éxito temporal, se publicita hasta la saciedad, mientras que las grandes pérdidas son escondidas bajo la alfombra en la más estricta privacidad.

Si eres observador podrás ver este fenómeno en los torneos de póquer (otro juego de especulación). Por cada campeón que se embolsa el flamante bote millonario del primer lugar del torneo, hay varios miles de jugadores que han perdido su “Buy-In” (apuesta de participación) de varios miles de dólares. De media, se trata de un gran número de especuladores que pierden todo el dinero arriesgado, y unos pocos ganadores que se reparten las ganancias.

Al final del torneo, se entrevistan al campeón y a los finalistas, y no a los miles de apostantes que perdieron su dinero. El foco, siempre está en la anomalía.

Así pues, mientras el especulador mide los resultados de sus apuestas una a una y separadas en el tiempo, el inversor suele tener otros horizontes y forma de actuar de por vida.

El buen inversor lo es de por vida, y por eso se preocupa del largo plazo. Y cuando me refiero al largo plazo, me refiero a todos los años por venir desde el momento actual hasta el día de su muerte (hoy en día cuando en los círculos financieros se habla de largo plazo se trata de periodos de cinco años!)

De esa forma, y aunque sigue sus operaciones de inversión una a una, el inversor suele medir más sus resultados año a año, porque le preocupa el resultado final general. Es decir, después de toda una vida de inversión, cuál será el rendimiento generado por sus inversiones.

Es por ello que es capaz de soportar años malos, y años mediocres, a sabiendas de que si sus datos y sus razonamientos son correctos, al final sus operaciones rendirán los frutos esperados. En este sentido, el inversor es un corredor de fondo que corre una maratón, mientras que el especulador corre una serie de carreras de 100m hasta que sus fondos y su suerte, o su habilidad, se lo permitan.

Esto genera una ventaja adicional muy interesante para el inversor: es posible seguir el registro de rentabilidad de los grandes inversores y por tanto de tener una medida de rendimiento sobre cuán bien (o mal) lo han hecho. El caso más popular es el de Warren Buffett que lleva un registro impresionante durante sus más de 60 años de carrera de inversión.

Todavía no he sido capaz de encontrar registros  de actividad y rentabilidad (ya no pido parecidos, sino simplemente registros) equivalentes para grandes especuladores.

El póquer y la inteligencia de la especulación

El ejemplo anterior del póquer, me viene bien para hacer una última aproximación, sobre un tema que considero interesante sobre la especulación: en lugar de los adjetivos usuales de buena o mala que se utilizan habitualmente para referirse a ella, yo siempre he considerado más interesantes  los calificativos de inteligente o no inteligente.

El póquer nos brinda de nuevo (o cualquier otro juego de cartas tipo Black-Jack, Bridge, o incluso las carreras del hipódromo), un buen ejemplo de estos dos calificativos de especulación.

Los campeones de póquer No-Limit Texas Hold´em  , hacen un estudio meticuloso de cada jugada: evalúan sus cartas, su posición en la mano (cuanta gente queda por hablar), el tamaño de su pila de fichas Vs. el de los jugadores en la mano, las apuestas que se han realizado hasta su turno, el perfil de cada jugador en la mesa (conservador, agresivo, farolero, novato…), los gestos y rostro de cada jugador al realizar su apuesta, la probabilidad matemática de que la siguiente carta mejore su mano o la de un rival (número de “outs”), las posibles manos que llevan los rivales, los “odds” que ofrece el bote (ratio de recompensa sobre su apuesta), el número de competidores en el torneo que siguen en carrera, y el tamaño de las apuestas ciegas y el  “Ante” (apuesta obligatoria por mano), así como sus velocidades de crecimiento con respecto a sus fondos.

Con todos estos datos para cada mano, efectúan un diagnóstico informado, y una acción acorde al mismo (van, pasan, suben, re-suben, o lo apuestan todo: All-in).

Mediante la realización de dicho análisis en cada mano, el buen jugador de póquer intenta decantar a su favor las probabilidades de ganar el bote en juego: está haciendo una especulación inteligente.

Cuando éste, ve el All-in pre-flop de su único rival, al que supera con creces en fichas, teniendo en su mano un par de ases, sabe perfectamente que la probabilidad de ganar la mano a su favor contra un par aleatorio de cartas de su rival, es del 85%. Y aunque obviamente puede perder su apuesta (hay un 15% de probabilidades de que eso ocurra), si se dedica a hacer este tipo de apuestas de manera consistente, acabará con los bolsillos llenos.

En el otro extremo, se encuentra el novato, que solo ve si sus cartas son “buenas”, y se deja llevar por la emoción y la adrenalina del juego, realizando apuestas que ofrecen claramente probabilidades muy altas en su contra. Este jugador está haciendo una especulación no-inteligente y acabará con los bolsillos vacíos.

Al menos, si quieres dedicarte a especular, te recomiendo que estudies muy bien el juego, que seas consciente de las probabilidades que tienes de perder tu dinero, y que seas capaz de jugarlo mucho mejor que el resto de especuladores de la mesa.

El aprendiz de inversor, también es un especulador.

Como he dicho anteriormente, el inversor, lo es de por vida, y por lo tanto ello implica un proceso de mejora y aprendizaje continuo y sin fin (hasta que le llegue su hora).

Cuando empecé mi carrera como inversor no tenía claras todas estas diferencias, ni disponía de muchos otros conocimientos que los cuales dispongo ahora. Hoy soy sin duda, mucho mejor inversor que hace diez años, y espero ser ahora mucho peor inversor de lo que lo seré en los próximos diez.

Con este punto, quiero terminar de matizar la línea que tan atentamente me señaló el productor de radio sobre el tema de la especulación.

Cuando me refería a mis beneficios obtenidos de la especulación, lo hacía en estos términos porque:

1-      En algunas de las operaciones que realicé, el análisis previamente realizado a la inversión de capital, no fue del todo correcto. Afortunadamente, los factores que no había tenido en cuenta, pesaron mucho menos que los que sí habían sido medidos, y la operación salió bien, generando importantes beneficios. No obstante y visto en retrospectiva, el estudio no garantizaba las condiciones requeridas por un inversor. Y por tanto, aquí distingo un término más de la  especulación, cómo un INTENTO de inversión realizado de forma incorrecta. Y aunque mi voluntad fuera la de realizar una inversión, mi ejecución no fue la adecuada, y por lo tanto la operación resultó ser especulativa. No basta con querer ser un gran inversor, hay que hacer lo que hace un gran inversor. El intento por sí solo, no justifica el calificativo. Obviamente, y con el paso del tiempo, mis análisis han mejorado notablemente, y mis actuaciones hoy en día pueden calificarse mucho más de inversiones.

2-      En segundo lugar, en las mismas épocas, cuando realizaba dichas operaciones, esperaba realizar beneficios al venderlas. Es decir realizando plusvalías o ganancias de capital, por lo que mi voluntad inicial de permanencia en las mismas era limitada en el tiempo, característica que atribuyo más al carácter especulativo de una operación. Hoy en día, intento realizar operaciones en las que mi voluntad de permanencia sea prácticamente infinita. Es decir, operaciones que intentaré conservar de por vida, a menos que las circunstancias me obliguen a lo contrario (por ejemplo debido a que los fundamentales de dicha inversión empeoren de forma notable con el transcurrir de los años, que su precio evolucione al alza tan estratosféricamente que valga la pena recoger los beneficios de toda una vida hoy mismo, o bien que aparezcan a la luz nuevos datos que me hagan ver que el estudio realizado previo a la adquisición ha sido claramente incorrecto).

En cualquiera de las dos situaciones, sé que la mayoría de la comunidad financiera, podría tildarme de demasiado auto-crítico o puntilloso con mi propia gestión, y estarían encantados de enmarcar dichas actuaciones claramente del ámbito de la inversión.

No obstante, yo decidí enmarcarlas dentro del ámbito especulativo, porqué siempre he pensado que tener un listón muy alto en el rigor del manejo del capital propio es  muy beneficioso y evita las peligrosas trampas de las que son víctimas los gestores despreocupados, auto indulgentes, o sobre-confiados. Nunca obtendré un resultado negativo por pasarme de prudente. Y aunque muchos aducirán que pueda traducirse en no haber aprovechado algunas operaciones rentables, siempre prefiero esperar a la siguiente buena operación, a arruinarme en la incorrecta.

Cómo un famoso hombre de negocios dijo una vez: “La primera regla para ganar, es no perder”. Y aunque hoy en día, incluso esa frase es tristemente mal interpretada y confundida erróneamente con las órdenes de stop-loss, un buen inversor, nunca la pierde de vista.

Atento si encuentras la línea gris

Por último, y tras haber intentado aportar un poco de luz sobre las diferencias entre los conceptos de inversión y especulación, cabe apuntar, que aunque hay operaciones claramente de inversión, y otras claramente especulativas, siempre podrás encontrar decisiones que caen en una franja gris entre las dos situaciones extremas.

Cómo inversor precavido que soy, cuando dichas situaciones no queden claras de forma diáfana, cómo mínimo estaré mucho más atento a posibles fallos en mi razonamiento lógico, y además, a sabiendas de que pueden tener un cierto componente especulativo, intentaré decantar al máximo las probabilidades a mi favor, de forma que se cierre al máximo el gap entre una inversión segura y una especulación altamente inteligente.

La mejor defensa es un buen ataque: No hay dos sin tres

Si el día en la radio fue la semilla de este post, el catalizador que lo ha hecho realidad ha sido el gran volumen de consultas que recibo de suscriptores del blog que me inquieren sobre en qué activos invertir su dinero.

Mi debilidad por el trabajo eficiente y bien hecho, que tú ya conoces, es la que me ha hecho intentar responder esta pregunta de forma colectiva, en lugar de uno a uno, en forma de 3 mega-posts:

El primero fue el ahorro sexy, donde destacaba la virtud del ahorro por encima de la habilidad de inversión. Para mí no puede existir un gran inversor, si uno no es previamente un gran ahorrador. Por lo tanto, antes de querer jugar un partido de fútbol, es necesario disponer de una pelota para hacerlo.

El segundo es este post que estás leyendo ahora mismo, sobre el que he intentado clarificar las diferencias que utilizo sobre los conceptos de inversión y especulación, para que sepas en qué te estas metiendo, y no confundas una cosa con otra, y sobre todo para tratar de evitar la clásica confusión del neófito, que cree que está invirtiendo, hasta que pierde todos sus fondos, para darse cuenta tristemente, que estaba participando en una especulación, que en la mayoría de los casos además era no-inteligente (es decir con las probabilidades de éxito en su contra).

El tercer y último post, El inversor independiente (próximamente en las mejores salas), explicará el camino que entiendo debes seguir para aprender a ser un buen inversor, y que contendrá alguna sorpresa que no puedo desvelar ahora.

Este último post de la trilogía será enviado por e-mail a todos los suscriptores del blog una vez lo tenga listo, por lo que te animo si todavía no eres suscriptor, a SUSCRIBÍRTE AQUÍ (la suscripción es totalmente gratis y libre de spam), para recibirlo cómodamente en tú buzón de correo.

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  1. jaume

    Ansioso por recibir el mail con la ultima parte de esta trilogía!

    Gracias José!

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Gracias a ti Jaume!
      Un abrazo!

      Responde
  2. Pedro

    Hola, me gustaría apuntar que, según las definiciones que das, yo veo al jugador de poker profesional por ejemplo, mas cerca de invertir que de especular.
    Es mas, creo que cualquier jugador de poker que se lo tome medianamente en serio esta invirtiendo su dinero, mientras que el jugador “recreacional” esta especulando con el.

    Aprovecho para felicitarte por tu libro, creo que es lleno de muy buenos consejos.

    Saludos.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Muchas gracias Pedro, por tus felicitaciones (me alegra saber que mi libro te ha parecido útil), y por participar en los comentarios.
      No obstante, yo lo veo distinto: para mi el jugador de póquer profesional sigue siendo un especulador (a menudo inteligente), pero un especulador.
      Esto es así, porque cuando realiza una jugada incorrecta, o bien su rival tiene un golpe de suerte, pierde su apuesta al completo.
      El inversor que realiza inversiones meticulosas, suele obtener unas rentabilidades, que pueden ser desde nulas hasta terriblemente grandes, sin embargo, es casi imposible que pierda la totalidad de su capital. La voluntad de preservación de capital, al final, es un hecho más que distingue al uno del otro.
      Mientras el especulador esta dispuesto a perderlo al 100% si su apuesta es incorrecta, el inversor intenta cubrirse de una perdida grande y sostenida, sea cómo sea. Su primera regla es mirar de no perder nunca.
      Un fuerte abrazo.

      Responde
  3. Víctor Endrino

    Vaya! Me alegro de que una observación que te hice haya dado pie a una explicación tan detallada y exhaustiva. Un abrazo Jose!!

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Gracias a ti Víctor, por hacer tan bien tu trabajo, y ayudarme a mejorar en mi empeño!! Un fuerte abrazo para ti y para todo el equipo!!

      Responde
  4. Jordi

    Esta bien que se hable sobre los peligros de la especulación. Prácticamente todas las webs sobre especulación lo pintan como algo muy fácil. Frases como “gana 3000€ con tan sólo 300€” y frases similares. Además dicen que puedes ganar dinero sin experiencia. Es verdad que puedes realizar una operación y que por suerte puedas ganar, pero en las próximas operaciones lo perderás rápidamente. Se necesita una gran experiencia para operar en el mercado y se tiene que tener muy claro el coste en salud que se va a perder, pues genera estrés, ya que, tu dinero está en juego y depende de muchos factores. La volatilidad en la bolsa depende de muchos factores, que el especulador tiene que controlar.
    Las empresas que operan con plataformas de Cfds, venden su producto como algo sencillo y para ganar dinero fácil. Pero nada que ver, hay que ser un experto para ganar dinero.
    Estoy de acuerdo en que es mejor ser inversor al largo plazo, porque ganarás más dinero y más tranquilidad de inversión. No tendrás esa ansiedad del corto plazo.
    Gran post. Un saludo.

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Muchas gracias Jordi por tus palabras!
      Totalmente de acuerdo contigo.
      Y la razón de que el gran volumen de publicidad existente tenga este enfoque, es debido a que estas empresas ganan dinero a través de las comisiones, es decir, cada vez que se opera.
      Por tanto su interés no es fomentar la inversión, sino la especulación en forma de un alto volumen de operaciones, porque independientemente de que ello genere perdidas importantes para el cliente, para dichas empresas esta actividad frenética, se traduce en ingresos netos importantes provenientes de dichas comisiones.
      En el próximo post de la serie, veremos más sobre esto.
      Mientras tanto te dejo con una de mis frases preferidas sobre este asunto:
      “Hay dos momentos en la vida de un hombre donde no debe especular: cuando tiene los medios económicos y cuando no los tiene.” -Mark Twain
      Un abrazo!

      Responde
  5. Enrique Vidal

    Me ha encantado lo claro y sencillo que explicas las diferencias José.
    Pero me surge una duda que tengo desde que estudié a Warren Buffett ya que coincide en mucho su sistema con el tuyo.
    Si siempre inviertes con la intención de mantenerte lo máximo posible, ¿de dónde obtienes los beneficios para vivir sin trabajar?.
    Si no cierras las operaciones, si no vendes, no tienes ingresos. Y los dividendos normalmente no son tan grandes como para vivir de ellos (salvo que hayas invertido muchísimo dinero claro…).
    Acabo de terminar de leer tu libro y me declaro fan y seguidor tuyo porque me veo igual que tu en casi todos los aspectos (ingeniero, padre trabajador por cuenta ajena, madre ama de casa, artes marciales, puestos de directivo, aprendiz de inversor….) Se que siguiendo tus pasos en muy poco tiempo tendré una situación como la tuya…

    Responde
    1. José Castelló Post author

      Post : Inversión y especulación: Confusiones habituales

      Hola Enrique,

      muchas gracias por tu mensaje y por tus ánimos!!.

      Vas muy bien en tu razonamiento, y tu mismo has dado con la clave 🙂

      La mayoría de gente piensa que el Margen de Seguridad, se utiliza únicamente para realizar inversiones. Lo que muy pocos saben, es que la mejor forma de utilizarlo, es aplicarlo para tu vida 🙂

      Un fuerte abrazo y espero que sigas disfrutando de los aprendizajes de este canal!

      ¡Pura Vida!

      José

      Responde
  6. xavier traveset

    felicidades por el articulo. de toda forma que hacemos la gente que no tenemos capital de varios ceros tenemos que especular necesariamente para crear el gran capital y destinarlos a sus múltiples posibilidades siempre vigilando en hacerlo con “coherencia inversión” y cumpliendo una ciertas normas igual o mejores que inversiones .
    espero ansioso tu nuevo articulo.

    Responde